Opinión - 10/3/17 - 12:00 AM

Jaguar

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Por años, mi amigo Víctor Kourany contó que estando bajo un árbol en Cerro Azul se dio cuenta de que algo se movía sobre su cabeza. Era un jaguar. Se quedó quieto y se fue sin hacerle daño. Tal incidente ocurrido hace más de 30 años lo recordé hace poco al leer un artículo de la revista "Recursos" sobre este animal. La última vez que vi uno fue en el Jardín Summit, donde existe un área para ellos que despierta el interés de grandes y chicos. Pero los jaguares han estado rondando mi vida...

Hace unos 10 años, mi esposa y yo decidimos caminar un sendero de la montaña Gaital, en El Valle de Antón. De repente ella comenzó a estornudar porque es alérgica a los felinos. Salimos del sitio al hallar caca de jaguar... En Volcán me encontré que había finqueros que se quejaban de que los jaguares se comían sus mascotas y animales pequeños. Varios estaban molestos porque no les permitían cazarlos porque están protegidos. Sin embargo, leí que oficialmente en los últimos dos años han matado a 38 de ellos.

Los jaguares no son los únicos animales de montaña que al destruirse su hábitat tienen que buscar comida en los poblados. Desde años, residentes de áreas revertidas reportan visitas de animales salvajes en sus patios. Tampoco esta situación causada por la deforestación hecha por los hombres para construir viviendas y fincas es de Panamá y nueva. Mi primo Aldo Pileri vivía hace 40 años en Alaska. Contó que era común que los osos llegaran a los patios buscando comida porque escaseaba en los montes. Ese fenómeno se da en varios países lejos de Panamá.

Volviendo a nuestros jaguares me enteré de que les ponen "cámara escondida" para retratarlos en la noche, porque son nocturnos. Meses atrás ante los ataques a estos grandes gatos expertos aseguraron que ¡"los hombres no están en la dieta de los jaguares"! Puede ser cierto, pero si viera a uno, trataría de evitar un ataque sin hacerle caso a lo que digan los técnicos. Eso es una reacción natural... Por suerte los jaguares tienen quienes los defiendan. Uno es el grupo Kaminando que trabaja en la reserva del Valle de Mamoní y la cordillera de Guna Yala. Encontraron a cuatro especies de jaguares, que necesitan hasta 200 kilómetros para poder vivir en los bosques.

Me enteré de que los indígenas hace siglos consideraban a este gato como el Dios de la Guerra, por su fuerza y valor, que tiene capacidad de ver de noche. Decían que podía "descifrar la parte oscura del corazón humano" (¡Váyale!). Siempre admiré la sangre fría del amigo Víctor... (¡Yo todavía estaría huyendo!).

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