Jesús, el buen pastor
Juan 10, 27-30 Este Evangelio nos invita a meditar en la misericordia y ternura de nuestro Salvador, como el Buen Pastor. También es una ocasión para
Juan 10, 27-30
Este Evangelio nos invita a meditar en la misericordia y ternura de nuestro Salvador, como el Buen Pastor. También es una ocasión para rezar mucho por el papa Francisco y demás pastores.
Jesús, el buen pastor, dice de sí mismo que conoce a los suyos. Ser conocidos por Jesús significa nuestra bienaventuranza, nuestra comunión con Él. Jesús conoce solo a quienes ama, a aquellos que le pertenecen, a los suyos (2 Timoteo 2, 19). Nos conoce en nuestra calidad de perdidos, de pecadores que tenemos necesidad de su gracia, y, al mismo tiempo, nos conoce como ovejas suyas. En la medida en que nos sabemos conocidos por Él y solo por Él, se nos da a conocer, y nosotros lo conocemos como el único al que pertenecemos para la eternidad (Gálatas 4, 9; 1. Cor 8, 3).
Conocer a Cristo significa conocer su voluntad sobre nosotros y llevarla a cabo; significa amar a Dios y a los hermanos (1 Juan 4, 7 s; 4, 20). La bienaventuranza del Padre es reconocer al Hijo como hijo, y la del Hijo es reconocer al Padre como padre. Este recíproco reconocimiento es amor, es comunión.
Del mismo modo, la bienaventuranza del Salvador, es reconocer al pecador como su propiedad conquistada, y la del pecador es reconocer a Jesús como su Salvador.
Lectio Divina - Tomo 4, pág. 218, Ed. Verbo Divino
