Opinión - 09/11/14 - 12:01 AM

Juan Bautista Jeanine

CIUDADANOS…SALVEMOS EL FAMOSO MURAL DEL IJA-“EL PARAÍSO KUNA”. Con la publicación que presentamos hoy, queremos enviar un mensaje a las autoridades de Gobierno y

José Morales Vásquez | Investigador de Arte

CIUDADANOS…SALVEMOS EL FAMOSO MURAL DEL IJA-“EL PARAÍSO KUNA”.

Con la publicación que presentamos hoy, queremos enviar un mensaje a las autoridades de Gobierno y a la Empresa Privada, así como a cualquier Mecenas del Arte, para que sepan que existen opciones posibles de salvar el hermoso mural del pintor Jeanine y su esposa, y lo positivo que para el país representaría su conservación. José Morales.

¿Qué es lo que hace único a este mural?

Esta es la única obra mural del artista que no tiene un contenido político o social; es verdaderamente un mero “ejercicio plástico”. En ella, Siqueiros se muestra como pionero en el uso de la fotografía, de los aerógrafos (a los que llamó “brocha mecánica, en vez de brocha manual de palo y pelo”) y de los materiales de alta resistencia. Blanca Luz Brum aseguraba que “pistolas automáticas, motores, sténciles de metal y teorías revolucionarias” daban nuevos elementos y una estética insospechada al muralismo. Ya antes Siqueiros había usado la “brocha de aire” para los murales que pintó en Los Ángeles, en 1932.

En cuanto a los materiales, Siqueiros utilizó silicato de etilo, de uso industrial, por su alta resistencia y su protección contra la humedad. La paleta cromática es relativamente reducida, con tonos color tierra, ocre, amarillo, azul y verde.

Esta obra es un sito specific, porque Siqueiros escogió el tema, la composición y el discurso de la obra de arte para ese sótano en particular. En arte contemporáneo se le podría describir como una instalación artística, ya que se utiliza un medio para crear una experiencia visceral, o conceptual, en un espacio específico. Siqueiros, en esos términos, se adelantó cuatro décadas al nacimiento de este concepto, que se hizo popular en 1970.

Gracias a los materiales y a la técnica utilizada, el mural resistió 57 años todo tipo de inclemencias. Al morir Natalio Botana en 1941 (Propietario de la casa y quien mandó a hacer el mural), la casa fue vendida a una familia que encontró ofensivos los desnudos e intentó, sin éxito, borrar la obra utilizando ácido, por lo que el ejercicio plástico fue cubierto con cal. Posteriormente, la casa tuvo otro dueño que le quitó la cal y le encargó limpiar el mural a uno de los colaboradores de Siqueiros, Castagnino, quien utilizó aceites que afectaron ligeramente la capa pictórica. Más tarde, cuando la casa estuvo abandonada y se convirtió en albergue de indigentes que hacían fogatas en el invierno, la pieza fue cubierta con grafiti. Aunado a lo anterior, el sótano tenía filtraciones y se inundaba en algunas épocas del año, según relata Héctor Mendizábal, en su libro “Ejercicio Plástico”, el mural de Siqueiros en la Argentina.

LA EXTRACCIÓN

Con el propósito de restaurar esta obra, los Gobiernos y algunas empresas de México y Argentina han desplegado una ejemplar coordinación para su rescate y restauración. Su destino, por lo pronto, es el Museo de la Casa Rosada, en la casa conocida popularmente como Ex Aduana de Taylor.

El proceso de extracción se debe al visionario Héctor Mendizábal, quien reconoció el valor artístico de la obra y se lanzó a la aventura de adquirir la finca y buscar a la persona más capacitada para realizar esta tarea. Para ello, viajó a Nueva York en busca de asesoría en el tema. La especialista en arte latinoamericano Lisa Palmer le recomendó al restaurador Manuel Serrano, a quien de inmediato le propuso realizar la titánica labor. Entre 1989 y 1991, la tarea estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario formado por restauradores, ingenieros, carpinteros y albañiles, además de fotógrafos y cineastas que documentaron el proceso. El trabajo se inició con la demolición de una parte de la casa, que se llevó a cabo cuidadosamente para no afectar el sótano donde se encontraba el mural.

Serrano utilizó la técnica de rescate conocida como stacco, por medio de la cual se quitó la mayor parte del muro y se dejó únicamente la capa pictórica, que tiene un espesor de dos a diez milímetros. En la primera fase se limpió la pintura mural, se le aplicó un sellador y se cubrió con tela que se adhirió con engrudo al muro.