Juguetes
Evite que los juguetes de sus niños se conviertan en algo negativo que cause tensiones. Regalarle quince juguetes a un niño de diez años puede confundirlo. Lo
Evite que los juguetes de sus niños se conviertan en algo negativo que cause tensiones. Regalarle quince juguetes a un niño de diez años puede confundirlo. Lo más seguro es que se divierta rompiendo los forros de los objetos, pero luego no sabrá por dónde comenzar a disfrutarlos. No le extrañe que ante esta situación el niño decida jugar con lo que le dieron el año pasado. No dé juguetes que no son adecuados para la edad de los niños. Existen padres que consideran que sus hijos son “genios”. Les regalan objetos para dos o tres años más de su edad. Esto puede frustrar al niño que no podrá divertirse debidamente con esos regalos. No les extrañe que los deje en un rincón…
Es mejor que los niños reciban regalos varias veces al año en diversas fechas especiales como cumpleaños, etc. Así los apreciará más. Hay que pensar dónde se guardarán los regalos, aunque esto no lo tomen en cuenta ciertos padres. Juguetes delicados pueden dañarse si los tiran en un clóset. A veces el juguete es tan complicado que ni los padres pueden armarlos o ponerlos a funcionar. Como chiste he dicho que tendrán que buscar a un ingeniero para que lo arme. No está de más volver a advertir que algunos juguetes tienen piezas pequeñas que pueden ser un peligro para los niños. Una bolita que se trague el chiquillo puede causarle graves problemas… Lo mismo ocurre con una pieza que tenga filo… Ojalá el juguete no tenga pintura o substancias que causen envenenamiento a los infantes.
Es adecuado que los juguetes estén en un lugar en que no molesten a la familia. Si por error un adulto pisa un delicado artículo, lo puede dañar. No le extrañe que no encuentre empresa que le arregle el daño del juguete. Algunos se venden sin garantía y los adultos no se enteran de esto. ¿Cuál es el mejor juguete? Aquel que haga vibrar los corazoncitos de aquellos que lo reciben. No crea que los más caros serán lo máximo. Una muñeca de tela o un caballito de palo pueden valorarse más que un costoso juego intergaláctico. Nadie puede oponerse a los juguetes en esta época. Pero hay que advertir que las cosas materiales en estas fechas no son la mejor forma de expresar amor. Esto lo supo aquel profesional que hizo horas extras para poder darle a su hijo numerosos juguetes. Al final, el niño le pidió que se quedara con él varias noches para compartirlos…
