Opinión - 25/1/15 - 12:00 AM

Justicia selectiva

Las declaraciones selectivas del confeso director del Programa de Ayuda Nacional (PAN), Rafael Guardia, dejan una extraña sensación de que existe un plan preconcebido para afectar al exmandatario Martinelli.

Guardia prende el abanico en una dirección, pero se apresura a aclarar que los ministros que eran sus superiores inmediatos, no sabían nada de sus actividades delictivas. ¿Será que piensa que somos tontos? ¿O es que eso forma parte del acuerdo pactado?

De igual modo sale casi a desligar de cualquiera irregularidad en los manejos de fondos del PAN a los diputados de todos los partidos que recibieron cerca de $400 millones y que tradicionalmente no han dado muestras de virtudes cuando de plata del erario público se habla.

Sin duda que hubo una negociación y se preparó el escenario para ello. El primer paso fue alegar que en un cárcel bajo el control total de los Ministerios de Seguridad y Gobierno le llegaban mensajes de amenazas.

Todo indica que hay una justicia selectiva y con el propósito fundamental de involucrar en los expedientes al exmandatario Martinelli. Un imputado puede decir lo que sea para salvarse o para buscar rebajas de penas, pero lo que diga debe contrastarse con la realidad.

Pero hay temor en la objetividad de un Ministerio Público cuya jefa llega al cargo un día después de abandonar la subdirección de la agencia de espionaje del mandatario Juan Carlos Varela y con un montaje mediático con el propósito preconcebido de afectar a Martinelli.

Así Panamá camina por un sendero peligroso, donde se utiliza la justicia para tratar de silenciar a sus opositores, cuando lo que corresponde es investigar de manera objetiva e imparcialmente sin un guión previamente elaborado por el Ejecutivo.