Opinión - 01/6/17 - 12:00 AM

La ONU debe hacer Declaración de ilegalidad de la pobreza

Por: José Carlos García Fajardo Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) -

En 2002 Kofi Annan, secretario general de la ONU, declaraba con firmeza: “No es posible que la comunidad internacional tolere que prácticamente la mitad de la humanidad tenga que subsistir con dos dólares diarios o menos en un mundo con una riqueza sin precedentes”. Los datos son estremecedores.

Oxfam, ONG especializada en estudiar niveles de desigualdad en el mundo, presentó en enero sus resultados, cada vez más aterradores.

Es urgente movilizar a la ciudadanía de todos los países para buscar proyectos eficaces para erradicar esa plaga que anula todos los derechos y posibilidades de una vida digna no solo para los más pobres sino para el resto de una humanidad cada vez más interconectada. Oxfam reveló que 8 personas con nombres y datos contrastados poseen una riqueza equivalente a la de tres mil seiscientos millones de personas. Es decir, cerca de la mitad de la humanidad vive en situación de penuria, al lado de la más degradante y ofensiva riqueza.

Si leemos afectivamente tales datos, nos damos cuenta del océano de sufrimiento, de enfermedades, de muerte de niños o de muerte de millones de adultos, estrictamente a consecuencia del hambre. ¿Dónde ha ido a parar la solidaridad mínima? ¿No somos crueles y sin misericordia con nuestros semejantes, ante aquellos que son humanos como nosotros, que desean un mínimo de alimentación saludable como nosotros? Se les remueven las entrañas viendo a sus hijos e hijas que no pueden dormir porque tienen hambre, y ellos mismos subsistiendo con restos de comida recogidos en los grandes basureros de las ciudades, o recibidos de la caridad de la gente y de algunas instituciones que les ofrecen algo que les permite sobrevivir.

La pobreza generadora de hambre es asesina, una de las formas más violentas de humillar a las personas, arruinarles el cuerpo y herirles el alma. El hambre puede llevar al delirio, a la desesperación y a la violencia. Aquí cabe recordar la doctrina antigua: “la extrema necesidad no conoce ley y el robo en función de la supervivencia no puede ser considerado crimen, porque la vida vale más que cualquier otro bien material”. Y en la actualidad el hambre es sistémica. Thomas Piketty, autor de El Capitalismo en el siglo XXI, mostró como está presente y escondida en Estados Unidos: 50 millones de pobres. En los últimos 30 años la renta de los más pobres permaneció inalterada mientras que en el 1% más rico creció 300%. Y concluye Piketty: “Si no se hace nada para superar esta desigualdad, podrá desintegrar toda la sociedad. Aumentarán la criminalidad y la inseguridad. Las personas vivirán con más miedo que esperanza”.