Opinión - 11/5/16 - 12:00 AM

La paz esté con ustedes...

Por: Por Roquel Iván Cárdenas Correo Electrónico: sempergaudens@gmail.com -

En el Evangelio, según san Juan, nos dice que Jesús Resucitado se le aparece a sus discípulos y les dice:

"La paz esté con ustedes. Como el Padre me envió, también yo los envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos". (Juan 20, 21-23)

El Señor envía sus apóstoles como el Padre lo envió a Él, a cumplir la misión de salvar al pueblo de sus pecados. Claro está ellos no lo hacen por sus propios méritos, sino por la autoridad de Cristo cuando les dice: “A quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos".

Este texto es muy significativo porque nos dice con claridad varias cosas.

1. Se afirma que los apóstoles tienen poder de perdonar los pecados.

2. También tienen poder de retener es decir de no perdonar.

3. Esto implica que tienen plena autoridad para administrar el perdón que viene de Cristo.

4. Es necesario que los apóstoles conozcan los pecados sino cómo van perdonar o retener o tomar una decisión al respecto.

5. Por ello la persona que desee recibir el perdón tiene que manifestar o confesar sus pecados al que tiene la autoridad para administrar el perdón de Cristo.

Jesús instituye el sacramento de la Confesión o Reconciliación por el cual, Él de manera ordinaria nos perdona los pecados. Cada vez que vamos al confesionario se nos aplican los frutos de la Redención de Cristo, de esta forma obtenemos el perdón y la paz. Por lo tanto, si deseamos obtener la paz que el Señor Resucitado nos quiere dar, primero nos debemos confesar.