Opinión - 30/10/16 - 12:00 AM

Lo antepenúltimo de la Contraloría

Por: Por: Julio César Caicedo Mendieta. Colaborador -

Cuan desafortunado me sentí, al ver a funcionarios de la Contraloría hurgando en almuerzos comprados por la Alcaldía de La Pintada. La orgullosa capital de los Cholos no solo tapó el cielo con el esplendor de miles de sombreros típicos, si no que se llevó las manos al rostro de la pena, al ver a los desconfiados funcionarios volteando los almuerzos de estudiantes y delegaciones venidas de lejos. De miseria humana fue calificada aquella acción por unas turistas francesas a quienes guiaba dentro de la multitud emocionada.

Y es que, se sabe del deterioro sufrido en la contraloría por los nombramientos políticos a veces verdaderos pelagatos en puestos donde hay que tener conocimiento y sentido común. Hace un mes me doble de la risa y cada vez que me recuerdo del cuento lo hago, de un auditor de la contraloría que le preguntó a un jubilado vendedor de camiones, que donde estaban amarrados los caballos de fuerza de los camiones…¡Serio! , el tipo quería saber en qué caballeriza guardaban la cantidad de caballos que mencionaba la especificación.

Lo sucedido en La Pintada, solo aumentan en número las bobadas de incautos gubernamentales que se constituyen en varas metidas en la ruedas del trabajo. Ah! Pero existen otras acciones “no sanctas” por las que Francia no nos suelta desde que dijo que Panamá era sinónimo de robo, (cuando el canal francés). Ahora somos “Jesuis Panamá”. Allí en la contraloría, percibo que todavía merodean bandas de influyentes que se fijan en las cuentas millonarias, localizan a los dueños necesitados por cobrar para mandarles a decir por ejemplo que: Muñequito quiere 200,000.00 (La suma de doscientos mil balboas con oo/100), para que salga el cheque con la velocidad de un coco arrastrado por la corriente del río Harino.

Dos días después de superado del agravio, fui jurado en la semana del Campésino invitado por la directora del CEBG de Potrero, Melida Oses. Miren …cuando la Alcaldesa, palidecieron las flores y el Cerro Guacamaya relumbró al instante, cosa que preocupó al HR Sacramento Guevara porque dijeron sus ojos :Pueda que vengan a sacarle el oro y jodan a las 39 comunidades que toman agua potable de esa fuente hídrica.