Lobo por Milcíades Ortíz
Desde hace dos semanas, decenas de opositores a la dictadura militar panameña sabíamos que se "meterían los gringos" para acabarla. En un momento se pidió que hiciéramos llamadas a un teléfono de la embajada norteamericana pidiendo que los soldados de EE.UU. vinieran a liberarnos de la dictadura. Los civilistas sabían que con pañuelos blancos no podían acabar con la dictadura, que se llenaba de armas cubanas y guerrilleros izquierdistas. Era insoportable la situación económica y social.
Se hablaba de que EE.UU. le había dado por lo menos dos oportunidades al MAN para que dejara la comandancia… ¡sin que nada le pasara! No hizo caso creyendo el cuento de "ni un paso atrás y por Panamá la vida". Su peor error fue declararle la guerra a la potencia más grande del mundo. Olvidó que los tratados del Canal permitían a EE.UU. intervenir en Panamá si estaba en peligro el Canal. Recuerdo como si fuera ayer cuando cuatro horas antes de la invasión me llamaron por teléfono. "No salgas esta noche", pidieron. Comenté que esa invasión era como el cuento que "ya viene el lobo… que nunca llegó".
Aquí fue una estrategia de inteligencia para sorprender a los abusivos militares y sus civiles defensores. Ni un alto miembro del Estado mayor murió peleando por Panamá. Huyeron como muchos pensábamos. No es un chiste que fuerzas de defensa se quitaban los uniformes y corrían en calzoncillos ante los soldados gringos. Adelante iba el causante de todo esto. Al final se escondió en la sotana de la iglesia para no pelear… Muchos civiles murieron creyendo que defendían la patria. Realmente protegían al régimen dictatorial.
Se ha preferido olvidar detalles de lo sucedido. Por eso desaparecieron las miles de cajas que tenía el G2 con informes de la vida personal de medio Panamá. Quieren olvidar que hasta en instituciones médicas (¿?) se guardaron armas de guerra. Quise impedir a tiros que sacaran cajas de armas del Departamento de Aseo. No lo hice porque mi carabina era para cazar palomas… En la Tumba Muerto, doctores y otros profesionales detuvieron un auto lleno de misiles. Un soldado estadounidense al examinarlo dijo que había estado en Vietnam y nunca vio tantas de ese tipo de arma mortal. Menos mal que la cobardía evitó un mayor baño de sangre.
Ahora en esta democracia "imperfecta" vivimos mejor que en la dictadura. Esto lo han disfrutado hasta los mismos que la defendieron. "Nadie sabe para quién se trabaja", ¿verdad?
