Loor al educador
“Gloria al ser abnegado que cuida…”, así inicia el Himno al Maestro panameño, el cual resalta las virtudes y sacrificios del docente que pone “la luz de la vida en el alma de la juventud”.
Hoy se conmemora el Día del Maestro panameño, un justo reconocimiento a la persona que después de los padres, tiene la hermosa tarea de moldear en la arcilla informe del alma infantil, las bases de lo que será el carácter y la integridad del hombre y la mujer del mañana.
El educador es el escultor de la moral del educando, la savia fecunda del conocimiento que luego le servirá al joven para tomar decisiones trascendentales.
Hombres como Manuel José Hurtado, el “Padre de la Educación panameña”, en su tiempo vieron la importancia de la educación como arma de progreso social.
Gobiernos como el de Belisario Porras y Juan Demóstenes Arosemena, fueron visionarios y creyeron en la educación, por lo que construyeron escuelas y centros como la Normal de Santiago, un monumento al docente panameño.
Es justo mencionar que la administración de Ricardo Martinelli impulsó un aumento salarial histórico, para los docentes, mismo que venían reclamando desde hace muchos años, así como mejoras integrales al sistema educativo.
Sin embargo, hay luces y sombras y en esta fecha no podemos pasar por alto aquellos elementos que autodenominándose educadores hacen gala frecuente de su ignorancia y chabacanería en manifestaciones públicas o que por el contrario se prestan para servir de mascarones de proa para la acción política estéril y disociadora.
A los buenos docentes, que son la inmensa mayoría, felicidades y sigan sembrando la buena semilla en el alma de la juventud.
