Los chamos que se vinieron ‘demasiado’...
Es “que me iría demasiado marica” ha pasado a ser la cena con arepas más popular del Istmo, donde muchos expropiaron las tierras ajenas y señalaron a los indios como si ellos fueran los conquistadores españoles de 1430, poniendo espejos… Pero olvidaron voltearlo para ver realmente que los indios eran ellos. Indios sin derechos a ofender, humillar y pisotear.
Cuántos apartamentos en Costa del Este albergan hipotecas retrasadas en los bancos o cuántos niños llegan a casa diciéndoles “awebada” a sus mamás… ¡Sí, están awebadas! Olvidaron que sus hijos también se mezclaban con negros de Petare y que compraban en supermercados donde los "gochos resteados" gobernaban. Se olvidaron de que sus abuelas no tenían luz y que eran golpeadas por miserables machistas que no les daban ni los apellidos a sus padres.
No sé qué podría enfermarlos, si entre ellos se pelean los tronos del Olimpo. Todavía están en discusión de su linaje, si viene de Italia o España.
Cuándo en tus malditos años te pusiste una gorra tricolor o hiciste pabellón o una parrilla en casa de un pana que conociste mientras trabajabas de mesonero en la taguara de la esquina donde ganas para pagar una habitación en Calidonia. Cuántas veces negaste antes del amanecer tu propia tierra y ahora te jactas decir que eres el más patriótico de la pradera.
¡Cállate la jeta, no joda! Te viniste porque no soportas que te robe un par de malandros en moto en plena Cotamil y que para rematar tengan mejores zapatos que tú. Te viniste porque ya no consigues ni para hacer las malhayas arepas. Te viniste porque no puedes comprar carro del año. Te viniste porque vivías con tu padres desde hace 10 años con mujer y muchachos. Te viniste porque le enseñaban a tu hijo revolución. Te viniste porque las dramáticas colas de 8 horas que hacía tu madre mientras trabajabas como un cerdo para mantener a tu amante te dejaban sin mantequilla porque la pobre vieja se ladilló de la cola y los militares no la dejaron pasar, aunque ella fuese de tercera edad. Te viniste porque te mamaste que te robaran la batería del trasto del carro que estacionabas en garaje del vecino que por cierto tienes desde 1996 porque se lo compraste por dos lochas a tu compadre. Te viniste porque la moneda se devaluó tanto que ahora tenías que usar un bolsito bandolero tipo traqueto de quinta. Te viniste porque ya no encuentras cachifa que te cobre menos de lo ganas. Te viniste porque te subieron el precio del whisky y ahora te tocaba pasar el trago de ron barato de la tienda de esquina. Te viniste porque el malandro del 23 de Enero, hijo de la negra que vive a 1050 escaleras pa’rriba, te preñó a tu preciosa y virginal loca de la UCAB.
No jodas… Con un montón de piedras deberías darte en la dentadura que tiene más de cinco años sin ir al dentista venezolano porque lo único que había cerca era un consultorio cubano. Si no te gusta, agarra tus corotos y TE LARGAS… Eso sí, “vete demasiado marico”, pero no vuelvas. Y si eres tan vergatario, amárrate de la Asamblea Nacional con un chaleco explosivo y haz algo por la causa. Pero deja de joder aquí y allá.
Esto es el PARAÍSO.