Los colores de la bandera
Como la espuma del mar,
significo la pureza,
aquí voy a comenzar,
soy el alba que no cesa.
Yo soy como un gran pañuelo
con mil palomas tejido,
para cubrir este suelo
donde el maizal ha crecido.
Con la lluvia he regresado
en la canoa de una nueve,
a recoger lo sembrado:
el amor que siempre tuve,
la gran bondad de la tierra,
del pájara y la semilla,
que alimento y paz encierra
en cada impar florecilla.
Llevo el color de la luz,
Soy una puerta hacia el cielo;
con la Patria y con la cruz
a todos llego en mi vuelo.
Soy la blancura serena,
la gaviota de dos mares
que no conoce la pena,
pues no dejo que me ampare
la anoche del desconsuelo,
y aunque no fui Soberana,
hoy puedo mirar mi cielo
abarcar la tierra plena,
asomada a la ventana
con mi rostro de azucena.
Por mis venas va corriendo
la savia del cielo puro,
van mis manos deshaciendo
todo lo que está oscuro.
Son mis labios de turquesas,
mis trenzas de nomeolvides,
de zafiro mis tristezas
como el amor que me pides.
Soy el sosiego, la brisa,
el arroyo cantarín,
es tan azul mi sonrisa
como del cielo el sinfín.
Mis ojos son azulejos
que vuelan de rama en rama;
mi corazón, un espejo
donde la Patria se inflama.
Soy lo profundo del mar,
el alma azul de las olas,
soy luz de la estrellamar
alumbrando el rompeolas.
Soy muchas cosas muy bellas,
no quepo en el firmamento,
¡oh, pero de todas ellas
no dudo por un momento
que mi papel preferido
es ser el azul querido
de mi Bandera que al viento
ondea con el pecho henchidos.
Yo soy el atardecer,
la madurez de los frutos,
hago el árbol florecer
con un vigor absoluto.
Mi piel es la del tomate,
mi corazón es de ají,
yo soy la sangre que late,
la Patria se enciende en mí.
Soy el color de la vida,
el fuego de la esperanza,
la cosecha recogida,
la rosa roja que danza.
Soy lo que siembro ahora,
nunca lo que antes fui,
espero por otra aurora,
tengo el Canal para mí.
Yo puedo teñir el viento,
enrojecer todo el mar,
si la Patria en un momento
me llega a necesitar.
Mi sueño es como una cinta
colorada en un sombrero,
en el sombreros con pintas
del montuno que yo quiero.
Soy el son de la pollera,
la fuerza del sentimiento
y cuando la muerte me quiera
le diré: ¡para un momento!
deja ver mi tierra entera
completa de cabo a rabo,
pues antes de que fuera
pude arrancarme este clavo:
ya cesó la larga espera,
ya no gruñe el lobo bravo,
porque yo soy la Bandera
de un pueblo que no es esclavo!
