Opinión - 08/12/15 - 12:00 AM
Madres divas
La maternidad no es una enfermedad, por el contrario, es una bendición divina que hace ver a la mujer radiante; sin embargo la llegada de los hijos implica un alto grado de responsabilidad, más, si el progenitor no se encuentra, tendrá la madre que asumir este rol.
Basada en este fundamento, hoy, Día de la Inmaculada Concepción, que rinde honor a las madres, me refiero al comportamiento que están asumiendo algunas féminas que se creen divas, pues están interesadas en mejorar su físico, vivir experiencias nuevas, buscan un marido que financie sus gastos o que sea su compañía, so pretexto de que tienen derecho a vivir. Es un tema que está incidiendo en los hijos, en su formación y en sus valores.
Con la presencia de cirugías estéticas, las mujeres se consienten y optan por operarse algunas partes del cuerpo a fin de obtener medidas perfectas. Luego de esta transformación, en ocasiones exageradas, sin considerar la edad, buscan imitar la identidad de sus parientes adolescentes, para vestirse de acuerdo con su nuevo aspecto y sentirse feliz. Son cambios que las hacen ver más jóvenes, pues proyectan otra personalidad con su nuevo estilo, ocurriendo un efecto adverso, pues la edad cognitiva (que es como se sienten) llega a ser más importante que la edad real.
La sociedad pone a las madres en una encrucijada. Puedes ser la madre dedicada, que se preocupa más por sus hijos que por lo que debería vestir o aparentar; o la mamá diva que está más a la moda y que impone sus necesidades personales a las de sus hijos; si esto último sucede, pobre de ellos, son pocas las posibilidades que tienen en este mundo tan cambiante, donde fluyen tantas corrientes que si no cuentan con una educación en valores, se hacen presa fácil del peligro.
A las madres de mi Panamá, el país de las oportunidades quiero expresarles que las mujeres se ven mejor cuando son lo que son, femeninas, maduras y se conducen como una dama; la edad por lo general da experiencia y sabiduría, que les permite con los años, aprender a usar esos recursos sobre los físicos; inclusive, no tiene que ir a una discoteca a buscar un marido, Dios lo permite en su tiempo perfecto, mientras esto ocurre, sean felices criando hijos seguros y obedientes.
