Malos
N o sabía qué regalarle al conocido y me decidí por un lujoso desodorante. Lo entregué bien arreglado en su caja. Días después me enteré de que
N o sabía qué regalarle al conocido y me decidí por un lujoso desodorante. Lo entregué bien arreglado en su caja. Días después me enteré de que el caballero estuvo preguntando a sus amigos si olía mal... Pensó que le di un desodorante ¡porque era desaseado! Esto me sucedió hace años y nunca más he hecho un regalo parecido. Otra vez regalé una pluma a un ciego. Algunos me criticaron. Menos mal que él aclaró que tenía que firmar documentos. En estas fechas de regalos a veces cometemos errores "sin querer queriendo" como diría el desaparecido Chespirito. Confieso que esos malos obsequios los hice de buena fe.
No soy el único que ha pasado por esta situación. Hay que tener algún conocimiento de los gustos de la persona a quien se le va a regalar. Un conocido dio una hermosa corbata a un caballero que no gustaba de usar ropa formal. No se le ocurra regalarle deliciosos chocolates a una dama que lucha por mantenerse delgada. Mucho menos a alguien que sufre de diabetes, a menos que sean productos sin azúcares. A veces los regalos se hacen teniendo una idea general de cómo es la persona y no le extrañe que sean malos obsequios. Una vez cuando era directivo de un medio de comunicación me dieron 17 botellas de licor de parte de instituciones y empresas. Pensé que tenía la mala imagen de gustar del licor.
Me dijeron que ese regalo se hacía siguiendo la idea de que los varones aprecian el licor y no que son borrachitos. Un gracioso ejecutivo le regaló a su secretaria un sexy juego de ropa interior. Le explicó que era para que "alegrara" a su esposo. Su gesto causó sospechas y hasta disgustos. La ropa interior no se le regala a nadie que no sea algo nuestro. Nunca trate de "modernizar" a otros con blusas y camisas de moda. Lo más seguro es que lo tomen como una crítica. Una esposa recibió en Navidad de su despistado marido un hermoso sartén que hacía comida maravillosa. La dama lo tiró en un rincón. Dijo que ella no "freía ni un huevo" y ese regalo era para la empleada...
Otra dama tiró al patio un microondas porque en "Navidad no se regalan esas cosas"... (Ella odiaba la cocina). Los perfumes son artículos personales. Una dama alegó que su marido quería que fuera una "chola" y por eso le regaló "pachulí"...
