Mamas
Está por terminar el mes de octubre, dedicado a la campaña de las cintas rosada y celeste, de prevención de los cánceres de mama y de próstata,
Está por terminar el mes de octubre, dedicado a la campaña de las cintas rosada y celeste, de prevención de los cánceres de mama y de próstata, periodo durante el cual se crea la conciencia sobre la importancia de realizarse a tiempo los exámenes; sin embargo, a pesar de todo el esfuerzo, el número de personas afectadas sigue siendo preocupante.
Por tal motivo, debemos ir de la detección y de las atenciones ofrecidas por el Hospital Oncológico, a la parte humana de los pacientes y darles apoyo psicológico, ya que —más allá de cualquier acción terapéutica— lo más seguro es que su sufrimiento lo lleven en silencio.
No pocas veces, quienes padecen esta enfermedad son vistos como individuos cuya vida se desenvuelve de manera normal, sobre todo en el ámbito laboral, sin saber que podrían estar en un verdadero riesgo de perder la vida.
Las mujeres que padecen cáncer de mama deben someterse en sus trabajos a lo estricto de los horarios y los reglamentos que rigen para las personas sanas, en vez de ser más flexibles y permitirles trabajar con dignidad, pero también con algo de compasión y tolerancia.
Debemos recordar que el cáncer requiere de tratamientos altamente invasivos como las quimio y las radioterapias, cuyas secuelas no son nada agradables y encima deben acudir a sus centros laborales.
Es por eso por lo que quienes padecen esta enfermedad no piensan jamás en dejar sus trabajos porque, al incapacitarse, serán sacados de planillas.
La campañas de las cintas rosada y celeste son positivas, pero ya es tiempo de que pensemos a ser mucho más solidarios con los enfermos de cáncer, creando bases legales que humanicen el trato que se les dispensa, no solo en los hospitales, sino también en sus centros de trabajo.
