Matrimonio homosexual prende la mecha en Panamá
Una nueva querella a favor del matrimonio homosexual, la segunda en menos de seis meses, ha vuelto a prender la mecha en Panamá y ha provocado enardecidos debates entre religiosos y activistas LGBT en las principales tertulias televisivas del país.
A finales del pasado marzo un ciudadano panameño interpuso un recurso de inconstitucionalidad contra el artículo 26 del Código de Familia de Panamá, que establece que "el matrimonio es la unión voluntariamente concertada entre un hombre y una mujer".
Esa afirmación, según explica a Acan-Efe el presidente de la Asociación de Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá (AHMNP), Ricardo Beteta, contradice a la misma Constitución, que dice que "el matrimonio es el fundamento legal de la familia y descansa en la igualdad de derechos de los cónyuges".
"Constitucionalmente, no hay ningún impedimento para que las parejas del mismo sexo contraigan matrimonio porque en la Constitución no está establecido que el concepto de cónyuge sea solo entre hombres y mujeres", apunta el activista.
La demanda, que ha hecho que sectores de uno y otro lado saquen la artillería pesada, se suma a otra presentada en octubre de 2016 por otro ciudadano panameño que persigue el mismo objetivo: invalidar el Código de Familia y legalizar los matrimonios homosexuales.
El abogado y experto constitucionalista Miguel Antonio Bernal advierte, sin embargo, de que "habrá qué ver cómo son los fallos", porque podrían ser aplicables solo a quienes interpusieron los recursos o Erga omnes (a todo el mundo).
Independientemente de cómo se resuelva esta batalla judicial, el debate sobre el matrimonio homosexual le ha vuelto a tomar el pulso a este pequeño país, que se jacta de ser tolerante y cosmopolita, pero que cada vez está más influenciado por la religión y el conservadurismo.
"Somos un país amigable y abierto hasta que nos empezamos a sentir amenazados. Ahí es cuando sale nuestra cara más insegura y empiezan a aflorar ideologías fascistas como la homofobia o la xenofobia", sostiene en declaraciones a Acan-Efe el sociólogo Gilberto Toro.
La radicalidad, añade el experto, se ha agravado en los últimos años con el auge de la religión y, en especial, con la expansión de las iglesias evangélicas.