Opinión - 12/10/14 - 10:24 PM

‘Me siento terriblemente sucia’

En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net: «Cuando tenía tres años, un primo me violó. Pasaron

Hermano Pablo

En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net:

«Cuando tenía tres años, un primo me violó. Pasaron los años y seguí siendo abusada sexualmente, pero por un tío. A medida [que] fui creciendo, tenía un deseo sexual incontrolable. Yo deseaba con todas mis fuerzas entregármele al hombre que iba a ser mi esposo, pero fracasé. Entregué mi cuerpo demasiadas veces....

»... Me siento terriblemente sucia. Me odio a mí misma y a mi cuerpo. Me miro al espejo y siento que nunca seré bonita y que nadie me apreciará si me conoce verdaderamente. Estoy en una relación... y quiero formar una familia con él; pero tengo miedo de que si sabe todo lo que he hecho a causa de mis abusos, no me ame más o no lo comprenda.

»He buscado llenar con Dios este vacío que siento, pero... no lo logro. Ya no sé qué hacer, solo esperar que alguna vez me perdone por todos mis pecados, aunque no logre la salvación eterna.»

Este es el consejo que le dimos:

«Estimada amiga:

»... ¿Sabía que la experiencia y los sentimientos que usted describe son como los de casi todas las víctimas de abuso infantil? El trauma sexual que usted sufrió hizo que comenzara a tener intensos deseos sexuales que por lo general no se manifiestan hasta la adolescencia. Se portó de un modo lujurioso debido a que su mente no podía aún procesar la moralidad de lo que se le había hecho. Usted cree que cualquiera que de veras la conozca no va a poder amarla. Y cree que Dios le negaría la salvación eterna a causa de su conducta.

»¡Le tenemos muy buenas noticias! Dios conoce a la verdadera persona que es usted y sabe todos los secretos que tiene guardados en lo profundo de su ser. Él la ama tal como es usted. Él vio lo malo que se le hizo, y sabe que usted no tuvo la culpa. También sabe acerca de todas las veces que usted entregó su cuerpo, y comprende la confusión que la llevó a hacerlo. Dios está listo y dispuesto no solo a perdonarla por cualquier pecado que haya cometido, sino también a darle la salvación eterna. Basta con que ore en sus propias palabras, pidiéndole a Dios que la perdone y que le permita comenzar de nuevo. Pídale que le ayude a encontrar un grupo terapéutico de víctimas de abuso sexual. El relacionarse con otros que han tenido las mismas experiencias le servirá para saber cómo tratar a su novio y cómo sobreponerse a su baja autoestima.