Mediocres
¡Estamos promoviendo una sociedad de mediocres! Eso de darles becas que paga el pueblo con sus impuestos a estudiantes de promedio de tres, no convence a muchos panameños. Tampoco que haya autoridades que le rueguen a esos flojos que mejoren sus notas. No recuerdo que esto haya sucedido antes en Panamá. Parece que las cosas andan al revés. Las becas siempre han sido para los buenos alumnos. Ahora con la excusa de ayuda social, hemos adulterado ese significado. Imagínese que si Ud. fracasa, luego le darán la beca si pasa los cursos de rehabilitación de unas cuántas semanas.
Sería bueno investigar si ha mejorado la situación social y el rendimiento escolar a causa de este regalo de dinero. No deben pedir mejores calificaciones a los mediocres si no exigírselas. El muchacho debe aprender que las cosas se logran por el esfuerzo. Esperemos que estas becas no estén formando unas generaciones de "vivos" y parásitos del paternalismo del Estado. He conversado con personas de diferentes edades sobre esto. La mayoría está de acuerdo que las becas sean para los mejores estudiantes. Lograr buenas calificaciones mejora la autoestima de los alumnos. Les da satisfacción como elementos de la sociedad. Sus padres estarán orgullosos del éxito de los hijos.
Además, se prepararán bien para ocupar posiciones importantes en el futuro de su Patria. Se evitarán que el país sea manejado por una élite de ex alumnos de colegios privados. Recibir dinero por ser mediocre puede distorsionar los valores de esos futuros ciudadanos. Desde hace años la educación en Panamá ha bajado su calidad. Ahora muchos piensan en la pérdida de dinero que representan los fracasados. Por eso hasta la Universidad llegan alumnos que no saben leer bien, y menos comprender el contenido de textos y artículos. Eso de rehabilitar en pocas semanas lo que no aprendieron en todo un año ha estimulado a miles de cínicos.
A veces no tienen pena en comentar "para qué voy a matarme en todo un año si sólo en unas semanas puedo salvar el fracaso". A lo mejor la culpa no es totalmente de ellos, sino de un sistema educativo que quieren fabricar graduados como si fueran botellas de soda, sin tomar en cuenta su calidad. No olvidemos a la familia que a veces no se preocupa por el rendimiento de los alumnos. Cuando niño, era un orgullo familiar tener buenas notas. No les extrañe que le echen la culpa de los fracasos al Internet, a los celulares, redes sociales y hasta el gobierno. (Con personas mediocres nunca seremos del primer mundo...)
