Opinión - 24/10/16 - 12:00 AM

Mi mamá... gasta mucho

Por: Por: El Hermano Pablo Un Mensaje a la Conciencia -

En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net:

«Mi mamá es viuda desde hace veinticinco años. Somos tres hermanas. Desde aun antes de que mi mamá enviudara, yo les ayudaba económicamente... aun cuando yo ya no trabajo porque tengo una enfermedad crónica... Hace unos días mi esposo perdió su trabajo... por lo que a mí ya no me es posible brindar a mi madre esa ayuda económica. Mis hermanas están también en situaciones difíciles y no pueden ayudarle mucho tampoco.

»Mi mamá tiene una casa y muchas cosas... que yo le animo a que venda para poder obtener ingresos. Ella tiene setenta y ocho años, pero gasta mucho... A veces se va a un casino con una amiga.

»El problema es que ella no quiere deshacerse de nada, y menos de su casa. Tampoco quiere disminuir sus gastos... Me hace sentir muy mal. Me dice que va a pedir limosna, que se va a morir de hambre... Sé que debo honrar a mis padres; es un mandamiento del Señor».

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»Lamentamos mucho la enfermedad crónica que usted sufre y la pérdida de empleo de su esposo...

»Al principio usted se dispuso a ayudar a su madre porque tenía los recursos y porque quería brindarle ayuda. Usted la ama y deseaba que ella llevara una vida más fácil. Esa fue la decisión que usted tomó, pero en definitiva no era su obligación. Lamentablemente, su madre llegó a dar por sentado que recibiría siempre esa ayuda y hasta a creer que usted se la debe por el solo hecho de ser su hija. Y usted, por querer honrarla conforme a lo que dice la Biblia, llegó a creer que tal honra incluye una obligación económica. Eso no es así.

»Ahora su madre la está manipulando descaradamente a fin de que se sienta culpable por una situación que usted no puede controlar. ¡A ella debiera darle vergüenza!

»Los padres que creen que sus hijos tienen la obligación de sustentarlos están equivocados. Cada uno de nosotros es responsable de correr con sus propios gastos en los años postreros y nunca debemos esperar que nuestros hijos nos sustenten.

»Cuando ella comience a quejarse acerca de la falta de dinero, en vez de darle un consejo, corte la comunicación ahí mismo. Si ocurre cuando se encuentra en la casa de ella, despídase con un beso y salga. Si pasa cuando están hablando por teléfono, dígale que tiene que colgar. Sea siempre respetuosa, pero no le dé la oportunidad de tratar de manipularla».