Mi pensión es mía
Más de 190 mil jubilados y pensionados de la Caja de Seguro Social que reciben mensualmente 250 dólares o menos y hasta 800 dólares se podrán beneficiar con el aumento en sus pensiones, el cual está en manos de la Asamblea de Diputados; incremento que será financiado con impuestos a los juegos de azar y a la minería no metálica.
Se trata de una propuesta que justifica el incremento a panameños que, en su momento, aportaron al fortalecimiento del país, pero que llegaron a retirarse de la vida laboral con una pensión que no es suficiente para cubrir sus necesidades. Esta petición hecha por el Estado ha recibido el rechazo de sectores que por diversas causas no están de acuerdo; algunos aducen que la medida será financiada por los juegos de azar, precisamente, porque son personas que dejan gran parte de sus pensiones en recreaciones que están elevando los índices de ludopatía en el país.
Ante diversas posiciones adoptadas, me parece oportuno que los pensionados y jubilados de mi Panamá, el país de las oportunidades, principalmente los beneficiados con esta medida, le den una mayor valoración a la pensión que reciben, que le den el mejor uso posible, que les permita mejorar o mantener una calidad de vida aceptable.
Lamentablemente, en esta etapa, algunos pensionados y jubilados dejan de pensar en ellos para cargar con responsabilidades que les compete a otros miembros de su familia. Con su pensión cubren necesidades de hijos, nietos y otras figuras que surgen en su travesía, y dejan a un lado las propias, como alimentación, vestido, medicamentos y recreación, que bien ganado lo tienen, pues en el pasado cumplieron con su misión ante la sociedad y el país.
Señores, no dejen de ser padres, tíos y abuelos, ese es el rol que les compete, la experiencia acumulada es valiosa para orientar y guiar, pero en esta etapa de sus vidas no asuman responsabilidades económicas que les competen a otros. Que su pensión sea para atender sus necesidades y no las ajenas. Sean felices los años que Dios les regala. Si logran asumir esta actitud, de seguro que su calidad de vida mejorará. Si está de acuerdo con mi planteamiento, y está dispuesto a defender su jubilación, tenga presente esta frase: “Mi pensión es mía”.
