Mis décimos, ya sea con plata de La Fénix, Mocambo o ‘Chico la Moña’
Percibo que el presidente “tortuga” quiso decir en el discurso más alegrador en su historia política, que se haría un préstamo para pagar inmediatamente los 200 millones de dólares de nuestros décimos con algo de intereses, ya que era cierto que el proceso legal era más largo e incómodo que el ”peo” de una culebra penonomeña, para luego con calma subsanar el entuerto con la millonaria recuperación de los pocos desfalcos que sabemos, porque hay muchos más señores de “congolandia”.
Jamás conté con esa plata prestada al brazo cívico de la ”Revolución” y sus ñángaras de 1972 a 1983. Y es que los políticos de ayer, hoy, mañana y siempre saben que el 99% de los panameños somos como el 100% de las mujeres enamoradas, a quienes uno las puede engañar con cualquier mentirita. Si fuésemos como los carros que no andan si no hay plata para repararlos, esos décimos los hubiésemos cobrado hace un cuarto de siglo, desde la aplastada de Noriega.
Gracias a mi mamá y a Omar Torrijos, salí bien librado de Capira y en cada una de las compañías extranjeras, en donde fui gerente, al analizar el mayor de las cuentas por cobrar, y preguntaba ¿dónde está la lista de las cuentas malas y los clientes atrasados que deben a 90 y 120 días? Me contestaban fríamente: Esos están “enterra’os, doctor”.
Muchachos nuevos que bostezan con este tema porque no es a ustedes a quienes les deben. Están igualitos que algunos medios que refuerzan las voces de imposibilidad de este justo pago, en detrimento de las voces del sí se puede pagar como sea. Ningún mandatario elegido por el voto popular, de a dedo, plata o fraude, se ha interesado en este caso de medio siglo. Mr. Tortuga, tengo que devolverles visita a varios hijos biológicos en Perú, Colombia, Argentina, Guatemala y Arlington. No quiero incluirme en los panameños de a pie que deben a las tarjetas de crédito y a financieras 9,000 millones de dólares. Cumpla, pues existen tortugas lentas y otras que nunca caminan, no se entierre.