Nadie engaña a Dios
Ante el escándalo que protagonizan las sinagogas de Satanás y el falso apóstol, todos los verdaderos cristianos no podemos perder de vista que Dios da juicio y misericordia a partes iguales.
El clamor del pueblo ha llegado a los oídos de Dios y cae juicio sobre los que blasfeman su nombre y dicen que su avaricia e idolatría al dinero son de Dios y son bendiciones. Todos somos pecadores, pero los santos de Dios no pertenecemos al sistema de pecado del mundo.
La Verdad de Cristo no está en juicio, es la falsa doctrina de la prosperidad, el pactar por dinero o la idolatría de la sensualidad del mundo lo que está siendo expuesto en este bochornoso episodio. ¿Invalida el sacrificio de Cristo el pecado de los falsos? Por supuesto que NO.
En medio de esta basura de pecados resplandece la Verdad de Cristo, que nos muestra el camino estrecho de la cruz del Cristo, no la pretendida vida de banquetes y lujos de los que hoy por su pecado vituperan el nombre de Dios. No hay comunión entre la oscuridad y la luz que es Cristo.
Arrepiéntanse los perpetradores de la doctrina del anticristo y sus seguidores que no son víctimas, son igual de avariciosos e idolatran las riquezas que anhelan más que cualquier cosa en este mundo.
“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. Así que por sus frutos los conoceréis”, Mateo 7:15-20.
Ahora dejarán en evidencia a quién pertenecen, si son de Dios, buscarán la luz y la verdad; si son del diablo, se agarrarán de cualquier perversión del mundo para salir bien librados y lo lograrán porque son del mundo y las cosas del mundo hacen. Pero nadie engaña a Dios. Amén.