Opinión - 21/12/16 - 12:00 AM

Navidad

Por: Roquel Iván Cárdenas Semper Gaudens -

Dentro de unos pocos días nos felicitaremos unos a otros con un ¡Feliz Navidad! y en ese momento debemos preguntarnos ¿qué queremos decir?

Es común, ver a gente que no viven como cristianos y algunos otros que ni siquiera lo son y que se saludan con un ¡Feliz Navidad!

Alguno podrá decir ¿qué de malo tiene que otras personas celebren el nacimiento de Cristo? Por supuesto que no tiene nada de malo sino todo lo contrario es algo muy bueno. Entonces, ¿cuál es el punto?

Lo que dije al principio, lo malo no está en la celebración, en la felicitación, o en compartir la alegría del momento, sino en la falta de sentido. Si un cristiano o un no cristianos dice ¡Feliz Navidad! debe estar claro y convencido porque lo dice y no convertir la Navidad en una fiesta amorfa que todos celebramos porque cada quien le da el sentido que desea.

La Palabra dice: Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Juan 1,11. Algunos incluso pregonan que se debe hablar de felices fiesta para usar un lenguaje inclusivo y no “ofender” a los que no son cristianos. Y al que me niegue ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los Cielos. Mateo 10, 33

Definitivamente no podemos evitar que los demás ejerzan su libre albedrio y hagan lo que consideren conveniente.

Pero lo que si podemos hacer nosotros los que nos llamamos discípulos de Cristo, es vivir una Navidad plena de sentido cristiano, orar por los que no creen y a todo el que quiera escuchar, decirle que la Navidad es un momento especial para dar gloria a la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo.