Nuestro templo
El domingo, el padre Víctor nos habló de cuidar nuestro templo, donde habita nuestro Creador. Dijo que Dios nos ayuda a sacar mercaderes e impurezas que entran
El domingo, el padre Víctor nos habló de cuidar nuestro templo, donde habita nuestro Creador. Dijo que Dios nos ayuda a sacar mercaderes e impurezas que entran a nuestro templo. Reflexiono sobre este mensaje y la manera como el ser humano se conduce.
El templo es nuestro cuerpo; somos edificados a imagen y semejanza de Dios, con cimientos basados en su hijo Jesucristo, y le corresponde a cada individuo construir sobre la base en que ha sido fundado. ¿Y cómo se construye?, basándonos en los mandamientos, en los valores y sin sentirse superior a otro.
Diariamente vemos como se le hace daño al templo que Dios ha edificado en cada individuo, con sentimientos y acciones que no son más que impurezas que desgastan la edificación hasta llegar a acabar con ella. Me refiero al daño que se hacen entre las personas; cuando se le quita la vida a otro o cuando un individuo menosprecia, no respeta al ser humano y la tolerancia no tiene cabida. Entonces me pregunto, ¿estás cuidando el templo de Dios? Cuidarlo no solo es protegerlo de enfermedades, sino de esa parte intrínseca que llevamos arraigada a nuestro ser, que tiende a salir a través de la conciencia y que advierte cuando se ha actuado mal, permitiendo corregir los errores.
¿Cuántas veces se le hace daño al prójimo con frases, expresiones y acciones que duelen más que un golpe certero al rostro? Definitivamente son reacciones que van en contra de los deseos de nuestro Padre y si se logra aceptar el error, lo prudente es enmendarlo.
Los panameños vivimos en una nación noble, con diferencias en un grado aceptable, pues si todos opináramos igual o compartiéramos los mismos gustos, se formaría un caos. Es un país que desde sus inicios como república ha vivido con la presencia de extranjeros que se han unido a nuestras luchas y proyectos; actualmente, por razones humanitarias, se abrió el compás para el ingresos de foráneos que han visto en mi Panamá, el país de las oportunidades; unos con recursos y otros sin nada, solo la experiencia y las ganas de trabajar, pero que junto a los nacionales, engrandecemos la nación y si se procura vivir en armonía, de seguro que se fortalece el templo que Dios edificó en cada uno de los habitantes de esta tierra bendecida.
