Opinión - 11/7/15 - 12:00 AM

Odio que nace de la ira

Por: -

Alfonso Echáverri Gorricho

Psicólogo

Richard Gardner definió, en 1985, el "Síndrome de Alienación Parental" como un trastorno que se origina en los niños cuando se encuentran en una situación de disputa entre sus padres por la guardia y custodia, aunque la realidad también nos dice que pueden existir otros motivos económicos en esta particular guerra. Es decir, en situaciones de separaciones no amistosas en las que los hijos se convierten en auténticas armas arrojadizas entre los progenitores.

El SAP se traduce en un adoctrinamiento sistemático a través de la difamación de uno de los progenitores ("el malo"), por medio de una serie de estrategias que, poco a poco, van depositando en los niños el rencor hacia una de las figuras parentales, rencor que en no pocas ocasiones se transformará en odio.

Hablamos de estrategias que el progenitor alienador pone en marcha, como por ejemplo, el aislamiento físico y emocional del niño con respecto al otro progenitor.

No es raro que el pequeño sienta miedo hacia uno de sus padres, ya que se le ha transmitido que es el causante de todo el daño, dolor y sufrimiento que se está produciendo.

En estos casos de Síndrome de Alienación Parental, de la utilización de los hijos como mecanismo para causar daño a la otra parte en un proceso de ruptura entre las figuras parentales, el auténticamente damnificado es el niño.

Este infante va a crecer y se va a convertir en joven y después en adulto con una gran mochila a las espaldas en la que ha guardado todo lo que ha ido aprendiendo durante su vida.

Pero esto puede tener también un efecto búmeran. Este niño que ya ha crecido y que ya es un joven y que por lo tanto tiene la capacidad de tomar distancia de las cosas, puede descubrir que la realidad con la que ha vivido hasta entonces no fue tal vez tan exacta que como le fue contada.

Peligroso es esto de transmitir e inculcar el odio. La historia está llena de ejemplos en los que el búmeran termina golpeando y derribando al lanzador.