Opinión - 23/4/15 - 12:00 AM

Oeste

Por: Alfonso Zamora / Periodista -

Vivir en la provincia de Panamá Oeste se ha convertido en un dolor de cabeza, ya que los servicios básicos no llegan a la población y las consecuencias de estas carencias, los acerca peligrosamente a niveles de pobreza y marginación que se creían superados.

Los habitantes de Arraiján y La Chorrera han demostrado verdadera paciencia, ya que también deben enfrentar, aparte de lo ya señalado, al deficiente servicio de recolección de basura.

A todo esto debe agregarse que en esta provincia hay importantes empresas agropecuarias, avícolas, porcicultoras, además de producción y exportación de piñas.

No se puede entender cómo es posible que se cobren estos servicios de manera puntual, sin cumplir con los usuarios, tal como los afectados han expresado a través de diversos medios de comunicación.

Cómo se puede explicar que la empresa eléctrica que brinda servicios en esta área no cumpla con sus obligaciones y con el mantenimiento que debe darles a las plantas distribuidoras, a pesar de recibir el pago puntual de las facturas.

No ha habido gobierno que pueda obligar el cumplimiento de sus obligaciones a estas compañías, que deberían correr la misma suerte de los corredores Norte y Sur, adquiridos por el Gobierno y la empresa Mi Bus, que pronto podría seguir el mismo camino.

Por su parte, las interrupciones de la energía eléctrica están afectando profundamente la economía, lo que debe ser considerado por el gobierno para estatalizar estos servicios básicos.

Para colmo de males se ha creado la décima provincia que, lejos de ser una solución, se ha convertido en un problema que la Gobernación ignora.

Hasta cuándo podrán los habitantes de Panamá Oeste soportar esta falta de servicios fundamentales sin estallar, ya que —además del pésimo transporte— deben sufrir el pésimo sistema de transporte, a pesar de estar tan cerca de la ciudad capital.