Opinión - 09/10/16 - 12:00 AM

Olga Sánchez Borbón

Por: .José Morales Vásquez Investigador de arte -

El público panameño "La desconoce por completo, porque evade la propaganda". Esta afirmación, hecha en 1976, es válida hasta hoy, debido a que, en los años ochenta y noventa, se presenta en apenas cuatro exposiciones individuales. Mientras, en lo que va del nuevo siglo, expuso únicamente en 2006.

La producción actual de Olga Sánchez, aunque no expuesta, continúa a sorprender por nuevas direcciones, ahora más profundas en su análisis humano. Maestra del diseño y de la introspección humana, su trazo sigue prestando vivencia, sinceridad y valentía en la exhibición de lo humano.

El viernes 10 de diciembre de 1982-La Prensa/Revista. Ramón Oviero escribe el artículo “Olga Sánchez expone óleos, dibujos y cerámica en galería Habitante.

Llegar a la obra de Olga Sánchez es acercarse a una pintura vital, hecha con las fibras del alma y la visión afincada a la tierra, con los acentos que la vida va confiriendo a cada pulsación de la artista, que luego veremos traducida en formas, rasgos, pinceladas firmes.

Distintos son los comentarios que hemos leído sobre la obra de esta artista nuestra, cuya última exposición en Panamá la realizara hace largos ocho años. Han sido mucho el tiempo transcurrido desde entonces, y mucho lo que se ha presentado en la sala de exposiciones nacionales, pero el temperamento de esta singular creadora la ha llevado en los últimos años, a la realización de unos admirables trabajos de cerámica que como su pintura, cobran una originalidad propia e impactante.

“…expresionismo que confiere gran unidad a la pintura de Olga Sánchez (…) Las figuras expresivamente deformadas de Olga Sánchez transportan a un mundo socialmente feroz a primera vista”, dijo a una ocasión el crítico español Rodríguez-Cruells.

"Se presiente en las formas un influjo que va de Daumier, Forain y los japoneses, al concepto fauve, buscando en la intención dar amplio margen al concepto expresivo de su movido fondo barroco. (...) Es una pintora que tiende a la monumentalidad, al muro, a la grandilocuencia formal con paleta optimista", comentó Fernando Lience Basil, en España frente a los cuadros de Olga Sánchez, en 1964.

Por su parte, José Corredor Matheos acertadamente indica sobre la obra de Olga, que "...su fuerza se remansa en un color denso, pero suave a la vez, esfumando el dibujo y tendiendo a que se borre los límites”.

Hay en estos juicios mucho de verdad al encontrarnos sobre todo ante sus óleos, porque no bien nos inundan las pupilas con sus trazos firmes, sus difamados contornos, y el ambiente que transmite, que no podemos dejar de pensar en los expresionistas de principio de siglo (en Roault principalmente aunque algunos lo ubican como fauvista). Pero Olga Sánchez no es expresionista por seguir una escuela donde pudo haber encontrado el camino formal para sus inquietudes plásticas. La artista es expresionista por temperamento, su ser es esencialmente expresionista en el más puro sentido del término. Y creemos que como la obra de Roault, la pintura de Olga Sánchez "tiende más a agitar los corazones que a alegrar la mirada".