Otra mordaza
La propuesta legislativa de un diputado suplente que busca regular los avisos clasificados personales en los medios impresos es un primer paso y abona el camino a las restricciones, a través de leyes mordazas de las libertades públicas.
Aunque el parlamentario dice actuar en nombre de la moral, la decencia y las buenas costumbres, ya anunció que propondrá en segundo debate medidas coercitivas a quienes violen la normativa, en el caso remoto de que se apruebe.
Estas medidas son sanciones de uno a tres años de días multas, lo que implica una amenaza a los ciudadanos que hacen uso de los clasificados personales en los medios.
Pero no hay que llamarse a engaño, detrás de la propuesta está el limitar el accionar de medios impresos independientes que han mantenido una postura crítica ante el actual gobierno. Los proponentes del proyecto son supuestos opositores que se han convertido en “caballos de Troya”, dentro del único partido opositor del país: Cambio Democrático (CD).
Es un hecho público y notorio que el diputado de marras, a pesar de pertenecer formalmente al CD, es parte de la camarilla de elementos que a lo interno del partido buscan despojarlo de su línea crítica a la actual administración, para sumirlo en posturas complacientes ante el régimen de turno.
Por otra parte, ya la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se ha pronunciado en torno a lo que conceptualmente se denomina “decencia pública”, señalando que dentro de una sociedad democrática y pluralista, este concepto no es monopolio de ningún sector o grupo en particular, que se arrogue la representación de todo el conglomerado.
En íntima conexión con lo anterior, existe el derecho de acción frente a expresiones públicas que lesionen lo que cada uno considera moral o inmoral, lo que no puede existir es un control a priori de lo que una persona publica, ya que se estaría violando un principio sagrado que es la libertad de expresión.
Esto lo sabe el diputado de marras pero no le interesa, ya que lo que quiere es presionar y doblegar medios críticos, pero desde ya le decimos que la trasnochada propuesta está condenada al fracaso.
