Opinión - 28/3/15 - 12:00 AM

Otra raya más para el tigre…

Por: Carlos Christian Sánchez / Columnista -

Durante la cobertura de las pasadas elecciones parciales del circuito 2-4 en Coclé, celebradas el 23 de noviembre de 2014, algunos miembros de base del Partido Revolucionario Democrático (PRD) me comentaban que el colectivo no había corrido por arreglos con el panameñismo, además de los pactos con ciertas figuras de prestancia.

Uno de los rumores era que había un deportista que estaba recibiendo beneficios por las compras directas y acarreo de mercancías con una entidad agropecuaria. Que estaba detrás de la venta de terrenos para un centro comercial, pero que el pasado gobierno lo negreó, de allí que se fue a respaldar el “pacto de gobernabilidad”, en el camino previo para lanzar su próxima candidatura a diputado en el circuito.

No podía creer lo que me dijeron, puesto que pensaba era otra de las tantas bolas que surgen luego de la efervescencia política del turbio año electoral de 2014-2015. Pero recientemente, las revelaciones hechas por periodistas de Medcom sobre los negociados alrededor del deportista famoso y su relación comercial con el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) confirmaban lo dicho por el líder de base aguadulceño.

¿Es que no hay otras empresas que se puedan ganar el acarreo o participar en las compras a una institución gubernamental, sin que esté primero el interés politiquero? Igual que pasadas administraciones, el Gobierno varelista va por el mismo camino. ¿Otra raya más para el tigre, dirán los viejos, allá en provincias centrales.

Empero, lo más grave, aunado al asunto arriba mencionado, es que también el encargado de la entidad agropecuaria defendió “a capa y espada” a toda su parentela nombrada, aprovechando el cargo superior. Desde la suegra hasta los primos. Las mieles del poder hicieron olvidar a los panameñistas y aliados políticos de conveniencia. Poco tardaron en poner a familiares en puestos claves dentro de las entidades, lo que resalta el nepotismo.

Muchos de esos voceros panameñistas, populares y del PRD, los que cuestionaban los nombramientos de allegados en el gobierno anterior, ahora cometen el mismo error, porque hay que cumplir con los favores políticos. Familia es familia, ¿no?

Hará bien el mandatario de turno si destituye al polémico encargado agropecuario, además de investigar el manejo turbio de algunos de sus subalternos en otras entidades oficiales. Claro, la “corrección fraterna” no aplica para sus aliados y amigos, solo con opositores al régimen. Ver para creer, dirá el otro.

Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos…