Opinión - 16/12/14 - 11:07 PM

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Aquellas personas que por su posición social o política deben hacer muchos regalos, por lo general, no los escogen ellos mismos. Esa tarea la hará alguien de

Milcíades Ortiz

Aquellas personas que por su posición social o política deben hacer muchos regalos, por lo general, no los escogen ellos mismos. Esa tarea la hará alguien de relaciones públicas, secretaría o familiar. Se comprende que no sepan “lo que dieron”. Para evitar situaciones negativas, no pregunten si les gustó el regalo. Se agradece de manera impersonal el obsequio, pero alguien puede hacer preguntas y enterarse de que quien lo dio ¡no sabe lo que regaló! A veces se regala pensando en lo que le gusta a uno y no al otro. Existen personas que gustan de la buena lectura. No les extrañe que regalen libros importantes. Pero no todo el mundo lee. Conozco casos en que esos regalos se acumulan en un rincón. Una vez una dama visitó a una amiga y se dio cuenta de que ni siquiera había abierto los libros que le obsequió.

Mejor es quedarse callado en estos casos y no reclamar. También ocurre algo parecido con la música. Un costoso CD no será apreciado por quienes no disfrutan del tipo de música que gusta a quien la regaló. No trate de imponer sus gustos a otros. Lo mejor es que averigüe los gustos de esa persona y le dé música de su agrado. Recuerde que el regalo no es para Ud. Algo parecido sucede con las artesanías. Yo dejé de regalarlas cuando me enteré de que a mis espaldas comentaban que “quería chusmatizar” a esos subalternos. Preferían objetos de plástico y no los bellos artículos de El Valle de Antón. Hay que comprender que no a todo el mundo le gusta o aprecian nuestro folclor. Existen panameños que desprecian a los que nacieron “más allá del puente”.

Una dama compró un costoso traje “nagua” de los ngäbe para dárselo a una niña que apreciaba. Nunca pensó que su madre se enojaría porque consideró que ella quería “rebajar” la clase social de la niña. No lo usaron. No todos los panameños están en condiciones de hacer costosos regalos. Sin empleos o llenos de obligaciones familiares no pueden darse ese lujo. Hay casos en los que los afectados se deprimen. Sienten que “no pueden” participar en el espíritu navideño. En eso de regalar hay que ser realistas. Si no se puede, busque otra forma de demostrar aprecio. Una joven desempleada decidió hacer tarjetas (artesanía) y las dibujó lo mejor que pudo. Sus amigos conocían su situación. Sin embargo, varios la criticaron. Mucho más cuando “regaló abrazos”...