“Otto”: improvisación mortal
Un gobierno demuestra su apego hacia el Pueblo cuando le es sincero al actuar. Las encuestas demuestran, incluyendo hasta Dichter & Neira (que publica la televisora oficialista de la Tumba Muerto), que los panameños desconfían de las autoridades y su casi nula transparencia. Pero el colmo fue lo ocurrido con el Huracán “Otto”, que dejó una estela de muerte la semana que termina.
El pasado martes 22 de noviembre, cuando los efectos del ciclón tropical comenzaban a sentirse, el Ministerio de Educación (MEDUCA) no había tomado la decisión de suspender las clases. Miles de chiquillos iban al colegio, sin importar las inclemencias del tiempo. La tragedia no tardaría de cobrarse la vida de un estudiante, cuando un árbol le cae encima en el auto, junto a su madre. Ya todos conocemos esa triste historia.
Sí, claro que hay una culpable. Y saben, no entendemos por qué la Ministra no ha renunciado, tras no tomar una decisión que hubiera evitado semejante tragedia. Igual, desde hace días se venía advirtiendo del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, en sus siglas en inglés), sobre la formación del fenómeno. Incluso SINAPROC había recomendado suspender clases.
Por desgracia, en el Gobierno de turno todo se trabaja políticamente. Se miden las consecuencias del costo en imagen, en vez de salvar vidas de los panameños. Quedaron al descubierto, cuando no supieron organizarse, ante la presencia del huracán frente a Colón. Eso sí, ante el golpe de las críticas de la opinión pública, usaron a sus esbirros en los diarios de Frangipani, la 12 de octubre y periodistas pagados del Varelismo para cuestionar a la oposición, porque les recriminó su pésima reacción ante el desastre en ciernes.
En lo positivo, hay que aplaudir la gestión de José Donderis del SINAPROC y los Bomberos, quienes profesionalmente trabajaron durante la crisis climática. Lo bueno hay que reconocerlo. Lo malo, fue ver en las fotos filtradas de medios, que el mentado “Vladimiro Montesinos” panameño era quien mandaba, detrás de bambalinas. Por eso, dicen algunos, el desorden al principio de ocurrir los hechos.
Gracias a Dios, “Otto” descargó todo su poder en otros lares. Y como nos percatamos, Panamá no está exenta a los desastres naturales. Hay que estar preparados, pero el Gobierno debe ser proactivo, poner de su parte. No improvisar o actuar, pensando en lo político antes que en el bienestar popular.
Tras el paso del huracán, fue hermoso ver el cielo despejado en el horizonte. Como dice la canción: “Después de la tormenta, sale el sol”. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos...
