Opinión - 30/11/16 - 12:00 AM

Pa’lante

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

La ex alumna se sentó muy seria en una banca de la Universidad. De su bolso sacó varios artículos pequeños para la venta. Poco a poco se acercaron algunas personas a comprarle. Me llamó la atención este hecho. Con delicadeza averigüé el por qué de su nuevo oficio, pues había sido buena estudiante de Periodismo. Me dijo que siendo buhonera le iba mejor que trabajando en un medio de comunicación. Era dueña de su tiempo y podía atender mejor a la familia. El dinero que conseguía a veces era superior (¡!) al sueldo base que le pagaban.

Cada vez que conozco datos de lo que los economistas llaman “economía informal” me acuerdo de este caso de hace pocos años. También recuerdo que hace años tuve alumnos que se pagaron los estudios vendiendo chichas y empanadas. Otro llegó a ser profesor y por un tiempo hizo artesanías de llantas viejas de carros para vivir. En estos últimos días hemos visto un triste espectáculo: autoridades desalojando a decenas de buhoneros de lugares donde trabajaron honradamente por muchos años. Claro que hay que mejorar la ciudad, los nuevos Metros exigen espacios, etc. Pero la realidad es que de la noche a la mañana esos panameños humildes pierden el sitio y la clientela de tantos años.

Revisando estadísticas me entero que de cada cien trabajadores panameños no agrícolas, cuarenta de ellos son “informales”. O sea que en este país con una buena economía, que tiene dizque un “pleno empleo”, casi la mitad de nuestros trabajadores de las ciudades son buhoneros. Perdónenme, pero eso “no cuadra” con el modernismo y buena economía de que hacemos gala en América Latina. Ser “informal” significa que no tienen seguro social, por lo tanto tendrán que morirse en los semáforos porque nunca alcanzarán una jubilación, aunque sea mínima. Ese vivir “día a día” les impide conseguir préstamos para viviendas. La salud la buscarán en centros que no son los mejores. Sin embargo siguen “pa’lante”, llenos de ánimos, con mentalidad más positiva que muchos que se la pasan quejándose de sus empleos… o simplemente los doscientos mil “ninis”, que no trabajan ni estudian.

La solución para estos “emprendedores” no es tan complicada. Hay que orientarlos, capacitarlos, darles facilidades para que formalicen sus iniciativas económicas. Esto es mejor que empleos a pandilleros, becas a estudiantes mediocres y gastarse la plata en actividades que realmente no mejoran “a los de abajo”. Conozco casos de buhoneros que consiguieron que sus hijos tuvieran carreras universitarias. Después de todo como decía mi padre, “¡el trabajo honrado no ofende!”.