Papas
Miré a los indios que recogían la papa luego de sacarla del suelo negro y fértil. Lo hice siguiendo el pedido del joven productor descendiente de extranjeros
Miré a los indios que recogían la papa luego de sacarla del suelo negro y fértil. Lo hice siguiendo el pedido del joven productor descendiente de extranjeros que convirtieron a Cerro Punta en la región más productora del país. “¿Qué va a pasar con esos trabajadores si traen papas de afuera?”, preguntó. Añadió que “eso es lo que ellos saben hacer y no creo que los empleen en otras actividades. Tendrán que vivir en la miseria en sus comarcas”, alegó. Me encontraba en esa hermosa región de las Tierras Altas chiricanas. Buscaba la opinión de los productores de papas ante el anuncio del Gobierno de que traería ese producto del exterior. Decían que era de mejor calidad y se conseguiría a buen precio... Aunque esto ocurrió hace años, lo recuerdo cada vez que me entero de los problemas agropecuarios del país. Me impresionó saber que en los últimos cinco años se han dejado de sembrar treinta y cinco mil hectáreas en Panamá porque no es negocio la agricultura.
Producir lo que consumimos es una manera de ser un país independiente de los vaivenes productivos del exterior. No se justifica que millones de dólares vayan a los bolsillos de campesinos extranjeros, porque aquí no se hacen mejores esfuerzos por conseguir una pujante actividad productiva. El asunto no es de los últimos años. Recuerdo que una vez productores molestos con el Ministerio de aquella época, regaron en las escaleras de su edificio centenares de libras de ese producto. Hace poco molestó a varios que se botaran litros de leche como medida de protesta por la poca atención a la ganadería. Añada protestas de arroceros... Aunque no soy experto en la materia, he sabido que para que se produzcan alimentos se necesitan pocas cosas. Una es garantizar que se comprará toda la cosecha. Otra es facilitar préstamos para siembras con sus seguros que la garanticen.
También hay que capacitar y orientar a los productores para que mejoren su trabajo. Es absurdo que solam ente uno de cada diez productores panameños hayan recibido asistencia técnica sobre cultivos y cría de animales. ¿Acaso no tenemos instituciones para eso? Entre el apoyo gubernamental al campo están los riesgos que permitan que las siembras sean exitosas por no depender de las lluvias. Millones se han invertido en uno que otro riego que no han sido exitosos. Algunos pensarán que es más fácil comprar afuera... ¿Habrá que darles subsidios a esos indios que no trabajarán en las fincas?
