Opinión - 07/11/14 - 02:26 AM

Para entender la salvación

Siempre escucho a cristianos decir que son salvos y que no importa lo que hagan, refiriéndose a pecar descaradamente; se pretenden justificar porque dicen ser salvos y

Carlos Singares e Itzel Santos

Siempre escucho a cristianos decir que son salvos y que no importa lo que hagan, refiriéndose a pecar descaradamente; se pretenden justificar porque dicen ser salvos y que si “han sido predestinados para salvación”, hagan mal o hagan bien, son salvos. Esto es realmente una doctrina de demonios predicada en algunos púlpitos por los hijos del error y las transgresiones, que creen que engañan a Dios.

Hermanos, no os engañéis: Los santos de Dios no son llamados a pecado ni disoluciones.

Es una verdadera aberración de algunos líderes y cabezas de Iglesias que los viernes y sábados se entregan a la “pachanga y el guaro” y los domingos llegan “engomados” a impartir “enseñanzas”.

Estos pecadores empedernidos son un símbolo de la falta de autoridad de los pastores “seniors” o patriarcas que no ejercen autoridad sobre la congregación porque se sienten que tienen “rabo de paja”, y si reprenden a alguno, les pueden restregar en sus rostros sus propias transgresiones.

Tengan mucho cuidado, hermanitos, hay falsa doctrina carcomiendo los fundamentos de la fe de muchos que se han dejado envolver y engañar por seudoapóstoles que predican el error y la mentira, adulterando la Palabra para obtener beneficios económicos y darse la gran vida.

Estos que pecan, que hablan de la palabra de Dios, pero son conocidos por sus obras de perdición: avaricia, engaños, envidia, dados a una vida mundana de vicios ocultos, robándoles a los hermanos, estafando, manipulando a las hermanas para conseguir favores sexuales; estos individuos van para el infierno y su castigo no se tarda. Amén.