Opinión - 25/12/16 - 12:00 AM

Paz y amor

Por: -

Navidad es una época de amor, para los niños regalos, para los adultos abrazos que se funden en promesa de fraternidad, así debe ser porque conmemoramos el nacimiento –hace más de 2 mil años- del Redentor, quien vino a dar su vida para reconciliar al mundo con Dios.

El profeta Isaías escribió “porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. Eso revela en toda su magnitud la promesa y misión de Jesús, nacido hoy según la tradición que celebra el mundo cristiano.

En esta época de puro y duro materialismo es importante no perder de vista el mensaje de amor de Jesús, hijo de Dios, que se hizo hombre entre nosotros y padeció por causa del mal y del pecado.

En la actualidad vivimos en una sociedad donde priman los placeres mundanos, en los que la falta de solidaridad es evidente, pero esa no es la naturaleza intrínseca del ser humano, por ser hijos e hijas de Dios, hay semilla de bondad y nobleza en nuestros corazones, las cuales deben activarse a la vista de la injusticia.

Es por ello, que si bien la paz y el amor deben prevalecer, también es un compromiso cristiano la lucha contra el mal, que muchas veces se encarna en gobiernos despóticos y violadores de los derechos humanos.

No podemos cerrar los ojos y actuar con indiferencia ante aquellos que –por ineptitud, mala fe y resentimiento- quieren llevar a Panamá hacia el despeñadero político y social.

Sea pues este 25 de diciembre una promesa de paz y amor, pero también de lucha indomeñable, contra la injusticia y por la libertad, tal como lo hizo Jesús en su momento al expulsar a los mercaderes del templo.