Pervertidos
De continuar la situación, no les extrañe que nos consideren un pueblo de pervertidos. Al mencionar esto, una profesional se disgustó. Alegó que ella y muchos más compatriotas no son así. Claro que no se debe generalizar y esos maleantes son minoría. Pero las frías estadísticas dan una cara siniestra de los delitos sexuales en Panamá. Figúrense que oficialmente se sabe que cada hora y minutos ocurre un delito sexual en el país. La tendencia aumenta si analizamos los últimos años, aunque hay que advertir que muchos delitos de este tipo no se denuncian.
A veces no se acude a las autoridades por pena y vergüenza. En el aspecto psicológico, causa trauma repetir la ofensa y hacer público algo que se quisiera olvidar. Además, muchos de estos delitos no llegan a una condena porque son difíciles de probar. Hay delitos sexuales que no son violaciones. Son más de seis tipos, que incluyen la pornografía infantil, trata de mujeres, actos libidinosos, etc. Respecto a ellos, más de la mitad son violaciones, que no solamente afectan a las mujeres, sino también a hombres (ocurren bastantes en las cárceles). El machismo también influirá para que no haya denuncias.
Tanto los afectados como la sociedad prefieren mirar para otro lado sobre esta vergonzosa realidad. A pesar de que al año se reportan más de dos mil violaciones, solo unas pocas terminan con el castigo del maleante. Las penas pueden alcanzar los quince años de cárcel, pero eso no impide el aumento de estos casos. ¿Por qué? Porque tienen un componente de trastorno mental, que si no se cura, hará que la persona siga haciéndolo, como en los actos libidinosos. Pude hablar con uno de estos sujetos, quien me confesó que no podía contenerse… cuando veía a una niña.
Habría que contar con expertos en Psicología para tratar a estos sujetos, ya que la cárcel no será suficiente para alejarlos de sus fechorías. Ahora con las modernas tecnologías, las computadoras y los celulares pueden convertirse en instrumentos de difusión de pornografía de adultos e infantil. No será fácil controlar el ciberespacio y poner fin a esta lamentable situación. Aparte de la ayuda psicológica a los maleantes, hay que reforzar los valores humanos. A veces, algunas personas son imprudentes y facilitan ataques sexuales. Lástima que teniendo tantas cosas buenas en Panamá, sigamos con la mancha de la enorme cantidad de delitos sexuales. (Ocurre en todos los niveles sociales).