Plateros, fuera de los púlpitos
El presidente saliente de Uruguay, José Mujica, dijo recientemente que a los que les gusta mucho el dinero hay que echarlos de la política. Sentencia muy acertada
El presidente saliente de Uruguay, José Mujica, dijo recientemente que a los que les gusta mucho el dinero hay que echarlos de la política. Sentencia muy acertada de un mundano.
Estas mismas palabras se aplican a los evangélicos: “A los que les gusta mucho el dinero hay que echarlos de los pulpitos”.
Ya es hora de que los cristianos verdaderos, que aman a Dios y no al dinero, echen de las iglesias a los lobos disfrazados de ovejas que se han apoderado de los pulpitos cristianos para hacerse ricos y famosos.
Las iglesias de Cristo deben hacer públicas sus finanzas, las autoridades anticorrupción deben investigar las fortunas y propiedades mal habidas, usurpadas del diezmo y las ofrendas de las congregaciones.
En Estados Unidos, los televangelistas deben dar explicaciones de sus fortunas al fisco y rentas internas, pero aquí no le dan explicaciones a nadie.
El principio es que las ofrendas y diezmos son para la obra del Señor, son para la iglesia, no para abultar las cuentas bancarias y propiedades particulares de este o aquel seudopastor.
Queridos hermanos, si usted está acudiendo a una iglesia donde no se predica sana doctrina, predican la carnalidad y la satisfacción del egoísmo de los falsos maestros, si esto no se puede corregir, con toda autoridad les digo: salgan de esos lugares donde se blasfema el nombre de Cristo con doctrina adulterada.
Estas iglesias son iguales al mundo, cantan y bailan como el mundo y tienen los mismos deseos del mundo; entonces: son del mundo, no son de Dios.
Los cristianos son valientes y tememos la ira de Dios. Santos de Dios, no pueden tener sus pies en las iglesias del anticristo, porque la amistad con el mundo es enemistad para con Dios. Amén.
