Opinión - 20/1/16 - 12:00 AM

Playas

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Llegaban como hormigas a algunas playas panameñas los fines de semana. No encontraban ninguna facilidad de higiene ni seguridad. Algunos grupos hasta cocinaban en el lugar en fogones de tres piedras. Como no había tinacos, la basura quedaba regada en el lugar. Aquellos que sentían necesidades del cuerpo las tenían que satisfacer en cualquier sitio. A veces en los patios de viviendas cercanas. Quienes hicieron inversiones para tener viviendas “de fin de semana” en esas playas lógicamente sufrían molestias por estas “invasiones”. Trataron de prohibir el acceso a las playas. La ley indicó que las playas son públicas. Por lo tanto, no se puede impedir el paso a ellas. Fue una larga lucha legal y comunitaria. Sitios como Coronado, Punta Barco, La Barqueta en Chiriquí, reconocieron que no podían violar nuestras leyes. En sus propiedades privadas tienen el derecho de controlar las visitas. Pero deben tener funcionando una carretera de vecindad. No se le puede quitar el derecho al pueblo panameño de usar sus playas y ríos, que pertenecen a la nación. No sé hasta dónde es legal que algunas juntas comunales cobren por disfrutar de sus playas, aunque lo justifiquen con gastos de limpieza, etc. Esta situación refleja la poca efectividad de la Autoridad del Turismo. Al parecer solo toman en cuenta los turistas que vienen en cruceros y aviones. El llamado turismo interno realmente ha recibido poca atención de esas autoridades. Millones de dólares se han gastado en publicidad extranjera para tener turismo de afuera. Pero el pueblo no encuentra ninguna facilidad que le permita disfrutar de nuestra naturaleza, como tiene todo el derecho. En otros países existen centros de facilidades turísticas para los que usen buses y autos. Hace años se habló de estos sitios, pero quedó en nada. Si va a viajar en un bus a Chiriquí, tiene que ir a servicios malolientes de restaurantes y hasta cantinas. Turismo podría manejar esas facilidades. Se gastan millones en un centro de convenciones, pero en nuestras playas no hay letrinas portátiles. Aunque no tengamos los bolsillos llenos de dólares, “los panameños debemos ser primero” en el disfrute de nuestro suelo. Considero que Turismo debe mejorar sus actividades para facilitar un disfrute sano y seguro de playas y montañas para todos nosotros.