Privatización del Idaan
El reciente anuncio hecho por el ministro de Economía y Finanzas Dulcidio De La Guardia, de introducir cambios a la estructura jurídica del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) que a la postre llevarían a la privatización del servicio de agua potable, ha disparado todas las alarmas.
La experiencia de la privatización en Panamá han arrojado un saldo negativo en lo que respecta al servicio de telefonía, y electricidad, los cuales se encarecieron y no mejoraron, tal como prometió en la década del 90, “El Gran Privatizador”, como fue conocido aquel presidente de triste recordación que enajenó los servicios públicos.
Hoy el fantasma de la privatización resurge, de la mano del gobierno de Juan Carlos Varela, que nos trata de vender la privatización disfrazada con la figura de una sociedad anónima on acciones propiedad estatal. En la telefonía y electricidad el gobierno tiene la mitad de las acciones y de nada ha servido eso para evitar lo aumentos en las tarifas.
No hay que olvidar que el gobierno del PRD -hoy cogobernante con Varela- tiene listo un proyecto privatizador del Idaan y fue precisamente un alto asesor de lo que hoy se conoce como Tocumen, S.A., el cerebro de ese proyecto que hoy quieren desempolvar.
Todos estamos claros que el pueblo panameño rechazará en las calles la privatización del Idaan y a la figura le han dado el eufemismo de “corporatización”, que no es más que la misma jeringa con diferente pitongo.
En vez de estar pensado en cómo se sacude de su responsabilidad de brindar un servicio de suministro de agua potable de calidad, el Estado debe de desarrollar planes y programas que doten de agua a toda la población las 24 horas del día los 7 días a la semana.
El agua es un tema de seguridad nacional, dejar que el gobierno irresponsablemente ponga en manos privadas la administración y distribución del vital líquido, equivale en la práctica a confesar incapacidad para asumir su responsabilidad para con todos los panameños.
