Promesa incumplida
El reciente dicho del presidente Juan Carlos Varela de que no sabe ni cómo ni cuándo se llamará a una asamblea constituyente se ha convertido en otra promesa incumplida del mandatario, lo que demuestra la veracidad de aquella frase que dice que “el papel aguanta todo”.
En su plan de gobierno, que fue impreso y repartido en millones de copias a lo largo y ancho del país, el entonces candidato hizo dos promesas puntuales, las cuales con olímpico desprecio incumplió para escarnio de los que alguna vez creyeron en él.
Se comprometió a nombrar en consulta con la sociedad civil y luego de una amplia discusión ciudadana a los procuradores y al contralor. Promesa incumplida.
Se comprometió que en el 2015 llamaría a una asamblea constituyente paralela para dotar a la sociedad panameña de una nueva carta de derechos fundamentales. Promesa incumplida.
Dejando de lado la palabra empeñada y contravía de sus aliados de la llamada sociedad civil, el presidente nombró a dos obedientes cancerberos, quienes están prestos a cumplir con la agenda del llamado “Plan Varela”, que busca someter a la persecución y al terrorismo judicial a los opositores políticos.
En otro caso. En vez de una constituyente paralela que estaban esperando muchos panameños para plantear sus puntos de vista sobre lo que debe ser la nueva Constitución, nos somete a las reglas del juego de una secretaria amorfa e inútil, sin funciones, dependiente del Ministerio de la Presidencia.
Mientras la delincuencia, el aumento de homicidios, la protesta social y el descontento ciudadano sigue ganando calle y espacio entre el ánimo de la población, el presidente de la República insiste en su verdadera agenda que es el control absoluto de los tres poderes del Estado, a través de complacientes y genuflexos funcionarios.
No solo es preocupante cómo el Plan de Gobierno “Panamá Primero” de la nómina triunfadora ha quedado como trapo de fogón, letra muerta o palabras vanas, sino que el propio mandatario parece no darse cuenta de que ganó las elecciones y ahora le toca gobernar.
Señor presidente, empínese sobre la mezquindad y la miseria humana y empiece a gobernar para el pueblo panameño.
