Prudencia
Hablar de prudencia en esta época es precisamente lo que me propongo hacer, pues se trata de una virtud que le permite al individuo actuar de forma justa, adecuada, oportuna y con moderación. Máxime que ser prudente facilita también la convivencia.
Debo aceptar que hasta hace unos años llegué a obviar el verdadero significado de la prudencia, so pretexto de que mi actuar se fundamentaba en la sinceridad, y eso implicaba que expresaba mi forma de pensar sobre algo o alguien, sin medir consecuencias. Sin embargo, el transcurrir de los años, aunado a la experiencia que se acumula, llegué a reconocer el verdadero significado de esta virtud, que permite detectar el momento adecuado para actuar, hablar, continuar o detenerte, sin que ello me reste la sinceridad que caracteriza mi forma de proceder y expresarme.
Cuando las personas aplican la virtud de la prudencia en su actuar, adquieren el dominio de sí mismo, aprendiendo incluso, a tomar decisiones oportunas y convenientes. Y a este aspecto es al que precisamente me voy a referir, pues en esta época es necesario ser prudente para cumplir compromisos escolares, recreación sana, facilitar la convivencia y hasta evitar hechos que luego se pueden lamentar. Haciendo un aparte de todas las situaciones que están surgiendo en mi Panamá, el país de las oportunidades, próximamente la población se aboca a celebrar su fiesta sagrada, los Carnavales; precisamente ayer el Gobierno Nacional adelantó el pago del décimo tercer mes a más de 250 mil servidores públicos, beneficio que corresponde a la primera partida del año a pagarse en abril, pero que se adelanta justamente para las compras del año escolar, que se dará inicio el 6 de marzo.
Como siempre surgen diversas posiciones sobre la decisión de adelantar el pago, que por norma debe ser efectivo a más tardar el 15 de abril, lo que pone a prueba la prudencia de los padres de familia para planificar sus gastos escolares. Lanzamos la exhortación a actuar con cordura y no permitir que el jolgorio de Carnavales, y espero que ni la final del béisbol juvenil realizada ayer, los lleve a gastarse el dinero, o recortarle el presupuesto destinado para equipar a sus hijos para el inicio del año escolar.
¡En los Carnavales no deje a Prudencia en casa, llévesela y no se lamentará después!