Opinión - 30/9/16 - 12:00 AM

Pruebas del verdadero

Por: Carlos Singares e Itzel de Singares Siervos del Señor -

Demasiada gente anda por el mundo ostentando supuestas pruebas de santidad, religiosidad y misericordia. ¿Pero, cuántos de ellos son verdaderos cristianos?

¿Soy discípulo de Cristo si doy a los pobres, memorizo los versículos bíblicos y no falto un domingo a misa; y si además, hablo en lenguas, canto alabanzas y no peco? “… porque yo vivo, vosotros también viviréis.

El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él. …Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada.

El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que oís no es mía, sino del Padre que me envió… Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho”, Jn. 14:15-26.

Estos falsos cristianos son legalistas al igual que los fariseos y los judíos. Todos guardan ritos externos de religiosidad. Pero la prueba de su incredulidad a la Palabra de Dios es que no cambian; siguen mintiendo, no les importa y no conocen a Dios.

Estos son los que creen que son salvos por lo que hacen. Tienen en sus corazones la codicia y avaricia de Satanás. ¿Qué producen las sinagogas de Satanás? Engendran blasfemia y pecado.

Dicen tener el Espíritu porque balbucean una jeringonza diabólica; profetizan que habrá petróleo en Panamá; o aseguran ser sanadores y adivinos.

El que ama a Cristo respeta la Palabra y es amado por Dios, Cristo y su Espíritu Santo; que mora en los verdaderos ungidos. Dios es luz y no hay tinieblas en Él, el que está en Cristo no anda en las tinieblas de la mentira, amor al dinero y la vanagloria de autonombrarse apóstol, profeta u obispo.

Somos santificados en el cuerpo de Cristo que es la iglesia. La Verdad mora en nosotros porque la Verdad es Cristo. Amén.