¿Qué profesión sigo?
Monseñor Emiliani, no sé qué hacer. Estoy en la universidad y ya he cambiado dos veces de carrera. Empecé administración de empresas y no me gustó. Después comencé arquitectura y estoy aburrido después de dos años. Pienso salirme lo más pronto posible de esta carrera. Mis padres me han regañado y me urgen a que me decida qué voy a hacer. Dicen que están invirtiendo mucho dinero en mí en universidad privada y si no permanezco en una carrera, no van a seguir ayudándome. El problema es que no le veo sentido a ninguna de estas profesiones.
Sinceramente me gusta todo lo que es trabajar con motores de carros, de motos, de lanchas… soy muy ingenioso para todo eso. Yo sé que a mis padres no les va a gustar que su hijo sea un mecánico. Ya me dijo uno de mis tíos que estudiara entonces ingeniería mecánica o industrial, pero no quiero ir más a la universidad a perder el tiempo con muchas teorías.
Mira muchacho
Nadie debe sentir vergüenza por andar con las manos manchadas de aceite si está trabajando honradamente. Tienes que seguir tu propia vocación o llamada que te hace Dios para servir a la humanidad. Si tú quieres ser mecánico, pues adelante, sigue el camino que tu corazón te pide. Ahora bien, por tu inteligencia y posibilidades, tienes que soñar en montar un buen taller de mecánica automotriz donde haya un servicio de calidad, con el personal preparado y los equipos adecuados. En eso tus padres podrían ayudarte en las primeras inversiones.
Empieza poco a poco, pero con metas claras. Tienes que tener buena asesoría en lo que es montar una empresa, saber hacer presupuestos y planificar bien tu trabajo. Estar al tanto de todo lo que pasa en tu empresa, supervisando y aplicando los adelantos que vengan.
Mira, estudiar en universidad sí sirve, pero por lo que veo, tú estás hecho para la acción inmediata. No te preocupes de “el qué dirán”. De hecho se necesita mucha gente trabajando y especializándose en carreras técnicas como refrigeración, electricidad, fontanería, soldadura, etc.
Te felicito por tu valentía, por seguir lo que crees es lo tuyo, por no acomplejarte. Sé que triunfarás en la vida. Necesitamos jóvenes como tú. Ahora bien, debes mantener tus principios morales, el amor al trabajo, la perseverancia cuando vengan los momentos difíciles, la calidad del servicio, la superación constante en tu profesión y rodearte de buenos socios y empleados. No busques simplemente ganar dinero, sino ser útil a la gente con tu servicio profesional. Y te pido, eso sí, que confíes en Dios, que lo sigas, que te pongas en sus manos y yo sé que con el Señor serás un gran hombre, un buen mecánico y recuerda, Jesús, sin menospreciar profesión alguna, fue un buen carpintero y con él serás invencible.
