Opinión - 17/2/15 - 12:00 AM

¿Qué vendrá después?

Faltando poco menos de 24 horas para el entierro de la sardina, acto simbólico con el que se da fin a la fiesta del Carnaval, un nuevo capítulo se abre en el discurrir de la vida de los panameños.

Por un lado, el accidentado y lento éxodo de miles de compatriotas a la ciudad capital, limpios, pues se gastaron todo en las fiestas de Momo; por otro lado, el inicio del Miércoles de Ceniza como preparación espiritual para la Semana Santa.

Lo que sí viene, y con todo, son los gastos que hay que afrontar previo a la entrada a clases de miles de estudiantes que este año, por decisión del Gobierno, no tendrán los beneficios que les otorgó la anterior administración.

Ya es un hecho que este año lectivo no darán el bono escolar de 20 dólares, tampoco habrá computadoras portátiles, ni mochilas, ni libros, lo que era un alivio para el acudiente humilde que se ahorraba ingentes gastos educativos.

Si a eso le sumamos el estado ruinoso en que se encuentran la mayoría de las escuelas oficiales, el panorama es sombrío.

Por otra parte, los educadores ya están amenazando con huelgas y paros, sus razones tendrán, sean justas o no, pero los que sufren son los estudiantes, padres de familia y la educación en general.

Lo cierto es que después del Carnaval se abren los ojos a la cruda realidad social, en la que nos encontramos con una canasta de alimentos que no baja, un aumento desmesurado de la tarifa eléctrica y la delincuencia que no se aguanta. Mientras tanto, el Gobierno Nacional pareciera que anda en piloto automático.

Ya desde Palacio se filtró que la parejita presidencial se va a quedar unos días más en Italia. Mientras tanto, luego de la locura del Carnaval, los panameños despiertan a su realidad cotidiana de carencias y angustias y se preguntan qué vendrá después.