Opinión - 22/11/16 - 12:00 AM

¿Radical?

Por: Josefa Marín Rubio Periodista -

El poder, es una fuerza política que unida al poderío monetario de ciertos sectores económicos son en conjunto una relación explosiva en materia de mando gubernamental.

El reto de algunos políticos dentro de un mundo egoísta es un norte complicado especialmente para quienes se mueven en idealismos poco prácticos como el pensar que la paz es el anhelo primordial de gente muy radical en sus actuaciones.

Hoy hay una nueva preocupación internacional en cuanto a las recientes elecciones estadounidenses que no siempre son bien entendidas por el resto del planeta en base a su sistema político, que es vendido en el mundo con la sencilla imagen del “gran sueño americano” de la Democracia.

Visión que es interpretada bajo la premisa de la libertad y garantías individuales del derecho humano. En pocas palabras que en ese país élite “sí puedo ser persona, un ser humano feliz y sin problemas donde obtengo el dinero a manos llenas…” Sueños y más sueños que a veces se cumplen pero no de forma instantánea sino tras una difícil lucha de lidiar con trabajo y más con políticas públicas y criterios radicalizados como el del nacionalismo que vuelve con fuerza al panorama interno e íntimo de un país que se ha vendido como el primer defensor de las libertades del individuo en sí.

El ambivalismo que en este momento domina los círculos políticos de un sistema estructurado para proteger el derecho humano luego de guerras civiles, mundiales y de ideas causa zozobra en un amplio escenario donde se han manejado conceptos de profundo radicalismo político en dichas elecciones (género, religión, raza y clases sociales).

EE.UU. es en materia de logros personales para el resto de la humanidad como la “cereza del sundae”, claro ejemplo las olas migratorias que han hecho de Panamá y Centroamérica en los últimos tiempos su paso más efectivo hacia el llamado “sueño americano”.

Hoy la realidad que plantea una elección de un personaje tan distinto a los tradicionales patrones de imágenes presidenciales en esa nación, como es el caso de un hombre cambiante y quizás radical como Donald Trump causa expectativas a veces hilarantes pero no menos preocupantes para quienes liderizan la política internacional.

Lo que bien es cierto es que el muro anunciado por este hombre contra los inmigrantes hispanos y todo lo que no sea típico de EE.UU. comienza a edificarse alrededor de la inestabilidad creada por esta trascendental y atípica elección norteamericana.