Opinión - 17/3/15 - 12:00 AM

Recuerdos del pasado

Por: Yadira Roquebert / Periodista -

R egresar al pasado y retrotraer los recuerdos de la infancia, esos pasajes de la vida que quedan impresos en la memoria y que, a pesar de los años, no se borran, no tiene precio. El fin de semana los viví. Realmente es un privilegio que Dios me permitió, además de que la vivencia estuvo acompañada de una buena obra.

Después de varias décadas, regresé a ese pueblito pintoresco de mi Panamá, el país de las oportunidades, al que cada año, en el verano, visitaba junto a mi madre y mis hermanos; terruño que aprendimos a querer y donde encontramos amistades sencillas y verdaderas. Cada noche, la casa de los abuelos era punto de encuentro para disfrutar de juegos de antaño y al final, narrar cuentos de brujas y otros personajes que nos provocaban miedo a la hora de dormir.

Pasar tres meses todos los años junto a los abuelos, realmente era fabuloso. Éramos los nietos mayores, yo la consentida de la abuela, su primera nieta, diría que su protegida. ¡Ay de mis hermanos que me hicieran algo o me pusieran a llorar!, mi abuela Margarita les pedía cuenta.

Volver a recorrer parte del pueblo, ver a mis amigos de la infancia, visitar a una tía pizpireta que supera los 90 años, pero que no pierde su buen humor, se constituyeron en detalles valiosos que me llevaron a sentir una inmensa gratitud por la vida que Dios me permite vivir en el tiempo perfecto que me regala.

Pienso que si se hubiesen cumplido los deseos de los abuelos, todos los tíos y primos frecuentaríamos más este hermoso pueblo, pero decisiones inoportunas fueron en contra de los propósitos que siempre nos recordaba el abuelo José cuando nos mostraba el área que le correspondería a cada hijo, en el inmenso terreno que siempre trabajó. Aún es tiempo de hacer correcciones y unir más a la familia, de seguro donde están los abuelos serán realmente felices.

Mientras, sigo guardando los gratos recuerdos de la infancia, comparto con su gente la novena a San José, a celebrarse este jueves. Me despido de este pintoresco pueblo muy visitado en Carnavales y en la celebración de la Semana Santa, cuando por años han realizado la Pasión en vivo. Estoy segura de que vendrá una nueva ocasión para volver y alimentar el alma con recuerdos del pasado.