Recuperar el matrimonio
Estimado Mons. Emiliani. Estoy desesperado. Soy un padre de familia con cinco hijos. Llevo ya de casado 19 años. He pasado momentos muy difíciles en mi matrimonio y sé que yo soy culpable. En dos ocasiones le falté a mi esposa y fueron aventuras sin sentido. Ella se dio cuenta en ambos casos. Yo lo acepté y se lo confesé a ella y además me acerqué a un sacerdote y me reconcilié con Dios. Nunca más ha vuelto ha suceder. Lo que me costó más fue dejar el licor, que me llevó a la infidelidad. Pero nunca he dejado de trabajar y muy duro. Tres veces he quedado desempleado y he hecho de todo para que no les falte a mis hijos su comida y sus estudios. Pero mi problema ahora es que mi esposa dice que está cansada, desilusionada y aburrida de mí. Que no me perdona lo que pasó y que no le encuentra sentido al matrimonio. Dice que el haber tenido cinco hijos la tiene agotada. Que considera que debemos separarnos. Yo no quiero perder mi matrimonio ni mi familia. Mis hijos nos quieren a ambos, han notado la crisis, tratan de que estemos juntos, pero su mamá no coopera y ellos no saben ya que hacer. Yo quiero salvar mi matrimonio. Amo a mi mujer y no quiero perderla.
Estimado amigo. Ya son 19 años de matrimonio. Ha faltado usted a su esposa siendo infiel, pero usted se ha arrepentido y lo ha confesado a ella. Y ya dejó el vicio del licor, que lo metió en grandes problemas. Lo felicito. Ese es el camino. Pero me preocupa el porqué ella no quiere continuar. Ella está herida emocionalmente, cansada de sufrir y le cuesta olvidar. La mujer vive muy profundamente estas situaciones, sobre todo cuando ha amado mucho y la han engañado. Y cuesta que olvide. La frustración y desilusión que experimenta es fuerte, y solo una sanación espiritual profunda la puede llevar a perdonar y continuar su vida conyugal con ánimo.
Primero, le pido: compréndala, por favor. Son heridas profundas en el alma de una mujer. Cuesta que cierren. Viven con mucha intensidad en su mundo interior temas como el amor, fidelidad, aceptación, ternura, rechazo, registrando incluso palabras y hechos ofensivos por años. Luego, cortéjela de nuevo como cuando eran novios. Vuelva a esos detalles propios de los primeros años de matrimonio. Esté muy atento a lo que ella vive y complázcala en todo lo posible. Su compañía cercana, el estar presente con todo su ser y demostrarle que usted la ama, eso es buen camino para una reconciliación. Comuníquese lo más que pueda con ella y pídale que le diga lo que no gusta de usted y haga lo que pueda para mejorar. Pídale mucho al Señor por la sanación espiritual de los dos. Aconséjela a ella que busque ayuda espiritual y sicológica. Mire, si ella ha tenido con usted cinco hijos es porque lo quiere a usted y debe ser una mujer generosa, para compartirse como madre con tantos hijos. No todo está perdido. Por otro lado, usted es un hombre responsable, la prueba, todo lo que ha hecho por sus hijos y por su esposa. Usted es un hombre bueno y le gusta vivir en familia. Sin meter a sus hijos en el conflicto conyugal, veo que ellos pueden ser unos buenos aliados para la recuperación del matrimonio de ustedes. Dígale a sus hijos, que estoy seguro lo saben, lo mucho que usted ama a la madre de ellos y vean que más pueden hacer, para mantener la unión familiar. También le aconsejo busque ayuda de alguien que conozca de estos tipos de conflicto y le den una asesoría más práctica.
Que ella pueda decir todo lo que ha sufrido y el consejero y usted escuchen con atención. Siga pidiendo perdón y demuestre que usted ha cambiado. Además, recuerde que el estrés que ha vivido en esos años la ha agotado mucho. No olvide, Dios tiene todo el poder y Él quiere salvar su matrimonio y que si usted pide con fe, mantiene la esperanza en el Señor y pone en las manos de Jesús este problema, Él le ayudará a resolver este asunto, porque con Él somos invencibles.
