Regla de oro para limpiar los oídos
Tomado www.pulevasalud.com
La manera más adecuada de limpiar los oídos es no limpiarlos. La obsesión por mantener pulcro cada milímetro de nuestro cuerpo nos arrastra a cometer ciertos abusos que pueden resultar contraproducentes para la salud, en este caso, del oído.
Mucha gente desconoce que el simple hecho de limpiar incorrectamente el oído puede afectar de manera negativa y provocar desde un simple, aunque incómodo taponamiento hasta infecciones, perforaciones y otro tipo de lesiones.
La mejor manera de limpiar el oído es dejar que desarrolle su proceso natural de limpieza. El conducto auditivo cuenta con un sistema natural de limpieza que procura que el cerumen vaya saliendo y se caiga.
Por supuesto, los otorrinolaringólogos desaconsejan el uso de bastoncillos o las irrigaciones de agua o aceite de manera casera, y animan a que se opte por acudir a los profesionales para extraer los tapones que se formen.
Los taponamientos de oído son más comunes en verano porque la cera acumulada en el oído absorbe agua y se hincha provocando la formación de un tapón. La pérdida repentina de audición es uno de los síntomas más claros para reconocer que se tiene un tapón en el oído. Aparece de un día para otro y es una pérdida drástica, pero se recupera tras la extracción del tapón.
