Opinión - 24/3/17 - 12:00 AM

Relajo

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Con cara de disgusto dijo el Cholito Mesero del viejo café de Santana: “Las cárceles en Panamá son un relajo”. Indicó que no aceptaba que un detenido escogiera la celda a donde iba ir, como si ese lugar fuera un hotel. A cada rato se encuentran allí desde artículos de lujo y armas de fuego, lo que sugiere que no hay ninguna seguridad, y los presos hacen lo que les da la gana. En lugar de ser un sitio de castigo por delitos, a veces parece que la justicia panameña hace todo lo posible por sacar de ellas a los que violaron la ley. Se calló unos segundos el famoso mesero. Me miró y afirmó que no puede entender que alguien que se robó millones le den país por cárcel, mientras que el que cogió una cartera lo quieran enviar a Punta Coco.

“Es un mal ejemplo para los maleantes que ellos mismos puedan decidir la pena que les pondrán por sus fechorías, ya que claro buscarán estar menos tiempo en la cárcel, señaló el Cholito Mesero. También dijo que hay que aumentar las penas porque se están cometiendo delitos horribles en el país. Muy serio manifestó “yo estoy de acuerdo con la pena de muerte para los asesinatos horrendos”. Porque esos asesinos no actúan como seres humanos. “Figúrese, señor periodista, que en China por andar vendiendo droga matan a las personas. Allá no hay “paños tibios” con los narcotraficantes. Que aquí hasta pueden tener televisión en sus celdas”.

Comentó el bellaco mesero que de poco servirá la fuerza especial Águila si los detenidos no son castigados de una manera severa en sus penas, como los trabajos forzados que había antes en otros países. Reído, expresó que como el panameño es flojo, muchos maleantes no cometerán delitos para que no los obliguen a trabajar. Sugirió el mesero que aquellos detenidos con penas pequeñas podrían ponerse a limpiar las basuras de las calles y las playas y, así se acabaría la vagancia en las cárceles y tendríamos una ciudad limpia. “Pero la cárcel debe ser para todos los sinvergüenzas”, exclamó el Cholito.

Aclaró que no solo el “hijo de la cocinera” debe estar en la cárcel, sino los que se cogen la plata del pueblo. Para vacilarlo pregunté, ¿también los diputados? Bravo contestó “¿Usted es o se hace el tonto?”. (¿Cómo queremos ser un país del Primer Mundo, con electricidad del Tercer Mundo?).

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