Opinión - 11/7/15 - 12:00 AM

Religión del capital

Por: -

Sara García Bautista

Periodista

Ni cristianismo ni Islam ni budismo… la religión que predomina en el mundo es el capitalismo y sus dioses, el dólar y el euro. Millones de "fieles" sufren cada día por algún problema de dinero. Pero ¿es este tan importante?

Vivimos inmersos en un continuo flujo publicitario que día tras día trata de vendernos cientos de objetos materiales que en verdad no necesitamos. Gran parte de ellos ni siquiera se venden por su utilidad, sino por la representación emo cional y social que tienen.

Millones se invierten al año en enormes campañas de publicidad para mantener en expansión este crecimiento económico y que predomine la idea de desear más de lo que se tiene.

El gran mito de nuestra sociedad es que el bienestar, la riqueza, la plenitud y la abundancia se encuentran en un plano exterior, fuera de nosotros mismos. De esta forma, desconectamos de nuestro ser, de nuestro "yo interno", el único lugar donde reside la verdadera felicidad.

Desde nuestra infancia, condicionada sobre todo por nuestra familia, hemos establecido una relación con el dinero de una forma inconsciente. Algunos, programados para gastarlo todo y otros, para ahorrarlo. Se dice que "el dinero corrompe" y que es "la raíz de todos los males". Sin embargo, como objeto inerte, no es bueno ni malo, es un medio de intercambio neutro. Somos nosotros los que cuando nuestro poder adquisitivo se incrementa, enseguida nos acostumbramos a nuestra nueva posición social y económica. Y al cabo de poco tiempo, el deseo se vuelve más feroz y queremos más y más.

Una fe ciega que corrompe al ser humano y le impide ver lo que importa. Por ello es fundamental ser conscientes de que la felicidad no llega con un reloj caro o una joya, sino que está en nosotros mismos. Debemos aprender a conectar con nuestro ser, disfrutar de las pequeñas cosas que nos gustan y no cuestan dinero y, sobre todo, valorar el simple hecho de seguir vivos.